sábado, febrero 10

In memoriam Ludovic Marcos





¡Cuánto he aprendido leyéndote, hablando, riendo a tu lado...!
¡Cuánto guardo de ti!
¡Cuánto me duele que te hayas ido así!
¡Qué te hayas ido!
Cuánto me duele que este sábado llegue el eco de tu voz a mi memoria.
Tu voz  rotunda, que resuena como el ruidoso siglo 
que llevó a los tuyos hasta la ribera del corazón de Francia.

¡Cuánto me duele este día!
¡Y tu adiós, y tu recuerdo, y las letras de tus libros!
¡Y tu palabra, y tu coraje, y aquella bandera honrada que volvió contigo!
¡Cuánto me duele todo lo tuyo!

Hoy me cuesta esperar, lo confieso.



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