jueves, diciembre 31

Cuando acaba el año...

Desde que creara este blog hace ya casi diez años, lo he mantenido activo prácticamente de manera ininterrumpida. Apenas sí "cerraba" los días de vacaciones estivales y algún que otro período corto en el que surgían complicaciones hogareñas, laborales o cualquier otra incidencia menor. Este año sin embargo las cosas han cambiado, como bien habrán apreciado los que me seguían habitualmente. Memoria Masónica ha entrado en un letargo desde el mes de mayo, apenas interrumpido por el horror de noviembre al que se refiere el comunicado que precede a esta nota. En el mismo letargo han entrado mis colaboraciones en otros espacios digitales.
Sin embargo 2015 ha sido un año especialmente intenso. Comencé participando en París de la mano de Ludovic Marcos en la celebración del 75 aniversario de la logia Iberia; también he tenido la satisfacción de poner el punto final a un pequeño trabajo de investigación que confío vea la luz en breve; he podido igualmente participar en el simposium organizado en Gijón por el Centro de Estudios Históricos de la Masonería Española y acercarme de nuevo al mundo universitario, del que me había alejado años atrás; y hace escasos días he tenido la fortuna de participar en Oviedo junto al profesor David Ruíz y mi amigo Yván Pozuelo, en la presentación del magnífico trabajo de éste último -Guía Histórica de la Masonería en Asturias-.
Quienes me conocen y están un poco pendientes de lo que voy haciendo saben que los comicios de mayo modificaron sensiblemente mi paisaje vital. Primero fue la campaña electoral y después la responsabilidad pública. Son muchas horas diarias de trabajo y el día y la noche no dan más de sí. Sigo haciendo mi "labor", esta más callada, a ratos libres, pendiente de mis obligaciones y los compromisos que asumí, pero indudablemente más alejado de una primera línea masónica que ocupé durante bastante tiempo. Hora era en cualquier caso, hora feliz, de que me llegaran estas particulares vacaciones que espero poder disfrutar con moderación, pues la holganza es nociva y la asiduidad uno de los deberes fundamentales del buen albañil de la razón.
Aquí seguiré en todo caso mientras mantenga la verticalidad y mis cimientos solidez. Aquí seguirá mi memoria para que no se marchiten los recuerdos, buenos y malos, y se pierdan las enseñanzas adquiridas. Y aquí seguirá también mi persistencia, que creo puede ayudar en algún que otro combate.
Expira el año y no quería permanecer en silencio: Me gustaría agradecer el seguimiento que los honestos lectores han hecho de este blog durante tanto tiempo; también desearles fortuna y trabajo. Desde este humilde ventanal seguiremos, poco a poco, contando alguna cosa y manteniendo alzado el estandarte para que siga viéndose entre la bruma de cada mañana.
¡Feliz 2016!