domingo, febrero 2

¿Fue francmasón Napoleón?


Traemos hoy a Memoria Masónica un artículo publicado recientemente por Guy Chanssagnard. Tuve acceso a él, si no me falla la memoria, hace un par de semanas, a través del blog Gadlu.Info. Quiero desde aquí transmitir mi agradecimiento al autor, pues siendo el tema muy interesante para mí, hasta la fecha no había tenido más acceso a la cuestión que a través de un reportaje de la televisión francesa -también bastante reciente- que conservo como oro en paño y que igual un día me animo a traducir.
Sin más, les dejo con el texto que plantea el interrogante tantas veces repetido: ¿Fue francmasón Napoleón?
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El teniente segundo Bonaparte habría sido iniciado como francmasón en Valence, en 1785 (nada menos que a los 16 años de edad) en una logia militar vinculada a su regimiento de artillería. El teniente coronel Bonaparte habría sido iniciado en 1793, en Marsella. El general Bonaparte habría sido iniciado en Malta, en 1798, antes de serlo incluso en Egipto, y fundar una logia en Alejandría junto al general Augereau. Finalmente, el emperador Napoleón I habría sido iniciado en París el 6 de junio de 1805.
Cuántas iniciaciones para un solo hombre si atendemos todos los testimonios y rumores que se refieren a él. No obstante resulta de todo punto imposible, a falta de pruebas escritas irrefutables, determinar de una manera definitiva si Bonaparte o Napoleón fue o no alguna vez francmasón.
A favor de la iniciación abogan una multitud de homenajes rendidos al interesado en las logias del imperio con ocasión de los acontecimientos más diversos. “Napoleón Bonaparte es Masón Escocés. Nuestro Rito tiene en consecuencia cierto derecho a la protección que emana del Trono…” escribe el abad Jean Joseph Bermond d´Alès d´Anduze en 1804, durante una de la Logia San Juan de Escocia.
En 1806, Alexandre Louis Roettiers de Montaleau, importante dignatario del Gran Oriente de Francia, afirma a raíz de la instalación de la Logia Imperial de Caballeros de San Juan de Acre, que “es durante el ataque a esta famosa plaza, que el valeroso Jeanin (venerable) quedó cubierto por las heridas: heridas que hubieran sido mortales si la mano de un genio no le hubiera socorrido. Es la mano bienhechora –añade- de un Hermano, la mano de un general, la mano del Emperador de los franceses, el Gran Napoleón…”
Dirigiéndose al Gran Arquitecto del Universo, el general Joseph Chabran, venerable de la Logia Napoleón Magno, implora: “Protege al Héroe que creaste para reparar los males de Francia, vela por ese perfecto masón y prolonga sus días por el bien de la humanidad…”; estamos en 1808.
En relación con una eventual pertenencia de Napoleón a la Francmasonería, quedémonos también con esta opinión de Robert Ambelain, plasmada en 1966 (Francmasonería de otro tiempo): “Napoleón I fue uno de los primerísimos masones del rito Memphis. Y el Emperador no olvidó nunca que recibió la luz sobre la antigua tierra de las sagradas iniciaciones. Esa es la razón por la que también adoptó la Abeja como símbolo de su reinado junto al Águila. Porque la abeja era en el antiguo Egipto la representación del faraón, mientras que dos alas de águila flanqueaban el sol de Osiris”.
Robert Ambelain se hace eco por su parte de esta confidencia de Napoleón a Josefina: “He consumido mi vida en una sucesión de movimientos continuos que no me han permitido cumplir con mis obligaciones de iniciado de la Secta de los Egipcios”.
En contra de la pertenencia del emperador a la Francmasonería no podemos dejar caer en el olvido las palabras de Louis Constant, su asistente, y del Dr. Barry O´Meara, su médico en Santa Elena. Según el primero, Napoleón habría dicho que las reuniones de los francmasones eran “simples chiquilladas buenas para divertir a chismosos”;  y según el segundo habría afirmado que se trataba de “un montón de imbéciles que se juntan para hacer una buena comilona y unas cuantas celebraciones ridículas”.
Sea como fuere, reconociendo sin dudarlo que los francmasones podían llevar a cabo buenas acciones, y que también podían a través de sus reuniones y actividades controladas ser beneficiosos para el funcionamiento del imperio, Napoleón no dudó en colocar a su parientes más próximos y sus servidores más fieles al frente de la Orden masónica. Así es como nos encontramos con que en el cuadro lógico del Gran Oriente de Francia correspondiente al año 1805 aparecen los siguientes nombres:
Príncipe José Bonaparte, Gran Maestro.
Príncipe Luis Bonaparte, Gran Maestro Adjunto.
Jean Jacques Régis de Cambacérès, Gran Administrador General.
François Étienne Kellerman, Joaquín Murat, ambos mariscales, Grandes Conservadores Generales.
En lo que se refiere a nuevas logias del Gran Oriente de Francia, unas cuantas tomarán como nombre los títulos distintivos de Napoleón, Napoleón el Grande, San Napoleón, Los Amigos o Los Verdaderos Amigos de Napoleón y hasta El Triunfo de Napoleón. El Gran Oriente de Francia administraba únicamente 74 logias en 1800; cuando el imperio llegue a su fin en 1815 extenderá su gestión sobre más de 900.
¿Fue Napoleón Bonaparte iniciado francmasón? La pregunta permanece sin respuesta. Hay algo cierto y reconocido, y es que nunca negó o contradijo tal eventualidad.
Última hora: Es posible que durante la campaña de Italia (1796/1797), el general Bonaparte vio luz durante la noche proveniente del interior de una tienda y levantó la tela; el cubridor, asustado, le dejó pasar al interior del improvisado templo. Información no confirmada…

Para saber más, leer : Napoléon, empereur franc-maçon (François Collivari, Tallandier, 1986) ; Franc-Maçonnerie d’autrefois (Robert Ambelain, R.Laffont,1966).

© Guy Chassagnard 2014  - Tous droits réservés. Todos los derechos reservados.
© Ricardo Fernández Rodríguez 2014 sobre las imágenes todos los derechos reservados.

Traducción realizada con los permisos del autor. Todos los derechos reservados © Guy Chassagnard

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