miércoles, febrero 13

Espacio Masónico de España:140 aniversario de la Primera República



El pasado 8 de diciembre, en Madrid, las Obediencias agrupadas en torno al Espacio Masónico de España tributaban un homenaje a quienes presidieron la primera y breve experiencia republicana de nuestro país.
Aunque ya aparece publicado -como así ha de ser- en el blog de la Logia Mozart, reproduzco también en Memoria Masónica la intervención de un buen amigo, representante de este Taller adscrito al Gran Oriente de Francia. Es una forma de contribuir a la difusión de una actividad promovida por el E.M.E. y de adherirme también a una determinada forma de concebir las cosas.

Intervención del Venerable Maestro de la Respetable Logia Mozart (Gran Oriente de Francia)

Buenos días.

Como miembro de la LOGIA MOZART del GODF, y este año como V.·.M.·.,  he acudido a este acto en diversas ocasiones; y cuando atravieso esa puerta lo hago con la esperanza de que sea  la última vez.
Los republicanos nos reunimos periódicamente en manifestaciones como esta, en una suerte de llanto colectivo asimilable a las lágrimas de Boabdil
cuando entregó las llaves de Granada.
No lloramos como mujeres lo que no supimos defender como hombres, sino que añoramos como súbditos lo que no hemos sido capaces de defender como ciudadanos, porque ¿qué vamos a conmemorar desde un cementerio?; siempre tan tímidos, tan educados, tan intelectuales… tan antiguos y tan rancios; atándonos nosotros mismos en corto, intentando molestar lo menos posible y casi pidiendo perdón por estar aquí.
La conocida frase de D. Estanislao Figueras “Señores, ya no aguanto más. Voy a serles franco: estoy hasta los cojones de todos nosotros” resume perfectamente mi sentimiento al atravesar esa puerta.
Nos juntamos masones y republicanos para evocar la memoria de Figueras,  Pi y Maragall y Salmerón.  Memoria muy débil que se fortalece durante media hora cada año, cíclicamente, en actos como este. ¿Es esto todo lo que
podemos hacer por la República?
Pero, ¿habrían existido estos Presidentes sin la Primera República?: obviamente  no. ¿Hubiera nacido la Primera República alimentándose de coronas de flores, bandas, actos en cementerios y olvido?: obviamente tampoco.
La regeneración ciudadana por el trabajo, la cultura y la educación que alentó D. Estanislao Figueras no se hace aquí; tampoco estamos aquí para eso pero...¿cuando se hace?
Algunos hablarán de la importancia simbólica de estas manifestaciones, otros dirán que no pasa nada por dedicar unos minutos a este tipo de homenajes. ¿Para qué? ¿qué hemos conseguido después de tantos años?
Como dijo Nicolás Salmerón: “todo lo que en las condiciones de la vida no se renueva o transforma, o se corrompe o es foco de corrupción.”
La renovación y la transformación es el mejor homenaje que podemos rendir a estos grandes hombres, pero no puede surgir de un cementerio, de la representación de lo acabado; eso es cosa de católicos esperando la resurrección de la carne y la vida eterna. Y muchos aquí no lo somos.
 
Confío en que la próxima vez que atravesemos esa puerta podamos estar tan orgullosos de estos grandes hombres como de nosotros mismos, que podamos decir que hemos hecho por la República algo mas que poner una vez al año coronas de flores.

Gracias.

Viva la República.


Fotografía cortesía del autor, Jimmy Schnieper Campos

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