viernes, diciembre 7

José Gulino en Le Figaro Magazine





Me llega hoy el texto de una entrevista realizada a José Gulino el mes de septiembre pasado. Me ha parecido interesante. Al lado de cuestiones domésticas ligadas a la actualidad de la vida política francesa, me ha llamado la atención cierto desparpajo. He intentado que en la traducción se aprecie la resolución del Gran Maestro a la hora de dar las respuestas, algunas de las cuales tocan temas que integran la columna vertebral ideológica de la más antigua de las Obediencias de la Europa continental. Buena lectura.

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Una entrevista con José Gulino en Le Figaro Magazine.-


La llegada de la izquierda al poder ¿les ha vuelto a da aire?

José Gulino- Nuestra Obediencia, que cuenta con 1200 logias y 52.000 miembros, ve cómo se incrementas sus efectivos entre 600 y 800 personas cada año y de forma progresiva. Es decir, nuestra tranquilidad no está ligada con el contexto político actual. Aunque no deje de ser cierto que el Gran Oriente, tradicionalmente, ha estado cerca de las posiciones de izquierda. Aproximadamente dos tercios de sus componentes son de izquierda. El otro tercio se orienta al centro o centro derecha. Lo que tenemos es esperanza en ser capaces de hacer evolucionar las cosas. Bergson decía que el futuro no es lo que va a pasar, sino lo que se va a hacer.

¿Reclaman un rol político?

José Gulino- Queremos tener una influencia en la vida política en tanto que defendemos determinados valores: la República, la libertad, la igualdad, la fraternidad y la laicidad. A nuestro juicio es urgente fortalecer la ciudadanía frente a todas las formas que toma el comunitarismo, pues el Estado muy a menudo está ausente en este punto, el pacto social desaparece y los valores se deterioran. El Estado tiene que asumir su papel como autoridad y tal cosa comienza por la seguridad, que es un derecho de todos, y por el respeto a las fuerzas policiales y gendarmería. El Gran Oriente no es partidario de la política del avestruz sobre estos temas…

¿Sobre qué cosas les gustaría ser escuchados?

José Gulino- Vamos a redactar un documento sobre las carencias de la República. Lo llamaremos “Cuadernos para la esperanza”.
Mantendremos una posición activa y estaremos vigilantes respecto a los proyectos de ley que se presenten, especialmente en relación al final de la vida, la escuela, la separación de actividades bancarias especulativas y la reforma del Estado, con el fin de acercar las decisiones de los ciudadanos. Apoyaremos sin vacilaciones las líneas maestras apuntadas en el informe de la comisión Jospin sobre la vida pública, que contiene proposiciones interesantes, especialmente en lo que se refiere a la acumulación de cargos. También defendemos el proyecto de ley que permitirá el matrimonio a todos.
Entendemos que las religiones no pueden tomar posiciones  en relación con aquello que corresponde al dominio público o al ámbito del derecho civil. Que la Iglesia católica u otras religiones rechacen casar vía religiosa a las parejas gay es su problema, pero no pueden meterse en los asuntos de la República.

El presidente de la República se ha comprometido durante su campaña a recoger en la Constitución la ley de 1905 de separación de Iglesias y Estado ¿Piensa que va a mantener su promesa?
 
José Gulino- Sí, lo creo. El Presidente puede tener dificultades políticas o tácticas para llegar a  buen puerto. No sé si tendrá los dos tercios de los votos del Congreso para ello, o si podría organizarse un referendum. Pero al igual que François Hollande queremos que la laicidad quede inscrita en nuestra Constitución.
En lo que toca a las modalidades prácticas de organización de las relaciones de los poderes públicos con las religiones, puede haber campo suficiente para adaptarse y legislar en consecuencia puesto que la laicidad no es antirreligiosa, pero los principios de la ley de 1905 han de ser intocables sin excepción alguna.