miércoles, diciembre 26

El día D

El día D será el próximo 15 de enero. Lo dice Gérard Contremoulin en su blog. Me estoy refiriendo a eso que se ha dado en llamar recomposición del paisaje masónico francés, denominación que, dicho sea de paso, no acabo de entender muy bien.
Escribí sobre el particular en el mes de julio pasado. Explicaba en un largo artículo la dimensión del documento conocido como Declaración de Basilea y las posibles implicaciones que podrían conllevar en un plazo relativamente corto. No sé si el proceso llega ya a su fin. El día 15 de enero se anuncia una rueda de prensa en la que comparecerán públicamente los representantes de cinco obediencias francesas, capitaneadas por la Gran Logia de Francia y su actual Gran Maestro, Marc Henry. Esas cinco organizaciones, además de la ya mencionada, son la Gran Logia Simbólica y Tradicional Ópera, la Logia Nacional Francesa, así como las nuevas estructuras procedentes del estallido sufrido por la que fuera obediencia de corte anglosajón en suelo francés, la GLNF. Me refiero a la Gran Logia de la Alianza Masónica Francesa y a la Gran Logia Independiente de Francia.
En julio me hacía eco de una posición adelantanda y formulada por Jean Laurent Turbet, miembro de la GLF y a la cabeza de un blog al que siempre le hemos tenido cierta consideración.
En este punto Francia me queda un poco lejos. Quiero decir con esto que no acabo de verle el sentido a todo el alboroto que ha rodeado el acontecimiento y que, sinceramente, lo que suceda no me da ni frio ni calor.
Pero lo anterior no es impedimento para observar con curiosidad el proceso. El aprendizaje es interesante. Y la curiosidad, a la que ya hacía referencia hace unos meses, deriva del interés que tengo por ver cómo acaba una iniciativa que parece, por el momento, va a aglutinar formalmente en una estructura confederal a cinco entidades diferentes, tres de las cuales ya mantenían relaciones desde hace años, etiquetadas con el blasón de la mal llamada "regularidad", y que se traduce en la presencia de la biblia en las reuniones masónicas, la práctica de una modalidad ritual concreta con exclusión de cualquier otra, el Rito Escocés Antiguo y Aceptado, y la invocación a una figura para mí de difícil definición como es el Gran Arquitecto del Universo.
¿A qué me refiero con esa expresión de "ver cómo acaba la iniciativa"?:
La historia comenzó tal y como señalaba antes con la eclosión de la Gran Logia Nacional de Francia, a la que la Gran Logia de Unida de Inglaterra le retiró patentes y reconocimientos el pasado  día 16 de septiembre. Previamente, en junio, anticipándose a la jugada de Londres, un grupo de organizaciones de corte anglosajón lanzaba una "invitación" formal a la Gran Logia de Francia para ocupar el espacio perdido. A partir de ahí sabemos lo que sabemos por lo que se lee en algunos blogs bien informados, y por el ruido que nos transmiten algunos hermanos de Francia. Así hemos tenido conocimiento de que en suelo francés se ha entablado un diálogo que ha llevado -y parece que, entre otras cosas, de esto se hablará el día 15- a un común entendimiento entre cinco organizaciones diferentes. La pregunta inevitable y cuya respuesta aguardo es ¿qué hará la Gran Logia Unida de Inglaterra? ¿Reconocerá esa especie de confederación construida -parece- a imagen de la que coordina los esfuerzos de la masonería de corte anglosajón en Alemania? ¿Tendremos una nueva "regularidad" en Francia? ¿Se quedará, por el contrario, la cosa como está? ¿Cómo cambiará el marco de relaciones, hasta la fecha más o menos normales, con el Gran Oriente de Francia, la Federación del DH o la Gran Logia Femenina de Francia?
En fin, falta poco. A lo mejor el día quince se despejan estas incógnitas físicamente lejanas que, en cierto modo, contemplo algo divertido.
Ver, veremos.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

No te da ni frio ni calor... ¿Y no es una magnífica noticia que se unan cinco obediencias? Eso deberíamos hacer todos...C.

Ricardo Fernández dijo...

Vamos a ver: No me da ni frio ni calor porque no entiendo el proceso si no finaliza con la bendición de la GLUI. Las cinco obediencias ya tenían unas estupendas relaciones entre sí, con lo que habrá que ver qué conlleva la cofederación en sí. Es decir, habrá que ver qué trae de nuevo la confederación en la acción cotidiana de esas cinco obediencias.
De otra parte, si finalmente se produce un reconocimiento por parte de la GLUI, eso significará una serie de cambios cualitativos que no me gustan.
En cuanto a que esto es lo que deberíamos hacer todos, sencillamente no estoy de acuerdo: No entiendo que la masonería pueda ser dogmática y no comparto esa visión.