viernes, mayo 11

Logia Toulouse: Una jornada para recordar los días azules y el sol de la infancia


La Logia Toulouse, ubicada en la conocida ciudad del sur de Francia, organiza mañana día 12 una visita a lo que fue el Campo de Concentración de Argèles sur Mer, a la población de Colliure y al castillo que existe en esta localidad.
Un particular ejercicio de memoria. En Argèles sur Mer, en el espacio que hoy ocupa un extenso y blanco arenal, existió allá por el año 1939 un espacio alambrado en el que las autoridades francesas ubicaron a un buen número de compatriotas. Decir "ubicaron" es un eufemismo intencionado. Conocida es la historia de cómo el gobierno francés de la época no supo hacer frente a un catástrofe humanitaria de proporciones desconocidas hasta el momento; los españoles que escaparon durante la "Retirada" por Portbou y La Jonquera, acabaron internados en campos diseminados por el Pirineo Oriental. En Argèles fueron encerrados en el arenal, sin más. Los barracones fueron construidos por los prisioneros; otro tanto sucedió con las letrinas, las cocinas y demás instalaciones. Las violaciones estuvieron al orden del día; los malos tratos también; las muertes por hambre, frío o disentería fueron una desgracia cotidiana.
Conocido es también que Colliure fue uno de los destinos reservados a tantos y tantos refugiados. Encerrados muchos de ellos en la fortaleza reformada por Vauban en el siglo XVII, hay uno de esos refugiados cuyo nombre ha quedado unido para siempre a la tragedia vivida por quienes compartieron el ideal republicano español: Antonio Machado.
Tuve la suerte de participar en los trabajos de la Logia Toulouse en el año 2008. Nunca lo hubiera podido imaginar unos cuantos años antes: En el año 1992 dirigí mi petición de ingreso en la Franc Masonería a este Taller cuya particularidad radicaba, según me había contado A. Combes en París, en el hecho de que había sido formado por españoles en diciembre de 1944.
Hay por tanto mucho de afectivo en la publicación de esta breve referencia a la jornada de mañana. Afectivo por la razón expresada, pero también por haber compartido uno de los instantes más intensos de mi vida masónica con alguna persona vinculada a ese Taller. Uno no olvida. No debe. No puede.

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