jueves, diciembre 8


Diversos blogs se hacen eco del escrito presentado en la mañana del que a estas horas de la madrugada ya es el día de ayer. Cito por ser el que más objetivo y respetuoso ha sido en la presentación de la noticia -norma de la casa- a El Masón Aprendiz.
Como el lector podrá fácilmente apreciar, el organismo del Ministerio de Cultura encargado de la gestión de archivos y bibliotecas dio por bueno, mediante la firma de un convenio el pasado mes de octubre, el que una determinada organización masónica fuera tenida por colaboradora a la hora de tratar de la difusión y estudio de legado despositado en el Centro Documenal de la Memoria Histórica. 
A partir de ahí, excitada la dinámica de la competencia mercantil, resucita el eterno dilema hereditario que ha afectado a una parte de la masonería española, resuelto desdichadamente mediante la utilización de una denominación con raigambre histórica que ya no tuvo más proyección tras la muerte del dictador y el retorno de la democracia. Así surge lo inevitable: alguien dice que recogió aquel testigo para exhibirlo a la puerta de un ministerio o hacer una operación de marketing que personalmente no me ha gustado
La estructura de la masonería española es relativamente compleja. Dejando a un lado todos los artificios personalistas que emergen y se sumergen una y otra vez en función de los apegos y enfados de quienes los guían, en nuestro suelo no existe únicamente una obediencia masónica. De origen francés, Le Droit Humain, tiene una acreditada presencia en España con anterioridad al estallido del conflicto bélico que marcó la desaparición de nuestra francmasonería. De igual modo ha existido en nuestro país una masonería liberal (en el antiguo y noble sentido del término) que desarrolló una cultura simbólica y mixta en sus logias. Y por seguir con los ejemplos, incluso el propio Gran Oriente de Francia, aunque fuera modestamente, tuvo presencia en nuestro país a mediados del siglo XIX, en Gijón y Barcelona, ciudades donde se asentaron sendas logias. 
Llegados aquí hay que lamentar que sucedan estas y otras cosas, aunque prefiero dejar al lector con la reproducción que figura en el encabezamiento de esta nota:  El texto suscrito por los representantes del Espacio Masónico de España, integrado -y haré lo posible por ser preciso y exacto con las denominaciones de las entidades que lo componen- por la O.M.M.I Le Droit Humain, la Gran Logia Femenina de España, la Gran Logia Simbólica Española y las Logias del Gran Oriente de Francia en España.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Ciertamente, el Gran Oriente de Francia tuvo su presencia en España durante el siglo XIX con, además de las Logias que reseñas de Gijón y Barcelona, la Logia "Les Amis de L´Honneur", en Sevilla. El patrimonio masónico español es de todos los masones y masonas españoles.

Ricardo Fernández dijo...

Muchas gracias por el comentario. Desconocía por completo la existencia de un Taller del GODF en Sevilla, y sólo tenía las dos referencias que cito.
Muchas gracias de nuevo por la aportación.