lunes, diciembre 26

Banquete de Orden

Taller de la Logia Rosario Acuña. Preparativos del Banquete de Orden del año 2011.
Fotografía propiedad de la Logia Rosario Acuña (G.O.D.F.)
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Son éstos días de celebración gastronómica en buena medida. Cenas de empresa, comidas, encuentros familiares, celebraciones, despedidas, reencuetros... Media vida se articula alrededor de la mesa. La masonería, esa sociedad tan especial, no es una excepción. Muchas de sus actividades tienen su momento culminante con el mantel de por medio. En Francia (y cito Francia porque es lo que más conozco) además, es habitual que las logias tengan hasta su propia cocina; y también a uno de sus miembros -a veces alguno más- consagrado casi por completo a la elaboración del menú.
El lado gastronómico de la masonería presenta abundantes matices. Aparte los eventos que se desarrollan fuera de lo que llamamos "recinto masónico", hay otros que tienen lugar dentro de él, con más o menos formalidad. Son esas formas las que difieren en un sitio u otro, habiendo incluso quien considera que el momento del encuentro empuñando cuchara y tenedor es una prolongación de lo que llamamos Tenida, esto es, lo que el diccionario de la R.A.E. denomina propiamente "sesión de una logia masónica".
En lo que yo conozco -y que dicho sea de paso no entraña ningún misterio- hay dos instantes especiales que se desarrollan en torno a la mesa: los ágapes y el Banquete de Orden. Los ágapes constituyen, creo, la expresión más clara de ese mundo gastronómico que vive en las logias -insisto: las que yo conozco-. No son exactamente una continuación de la reunión masónica aunque tal vivencia siempre esté presente. A los ágapes está permitida la asistencia de comensales ajenos a la militancia directa en la logia, amigos, simpatizantes, familiares... No es el caso del Banquete de Orden, ceremonia específica y propia de las logias, reglada, que no constituye exactamente una "sesión" al uso, y que pone de manifiesto entre otros aspectos el hecho de que no hay que plantearse las cosas huyendo de lo placentero de la vida.
En estos días, a pesar de todos los kilómetros y horas que uno lleva sobre las espaldas, he vivido mi primer Banquete de Orden en el seno de la Logia de la que soy miembro. No es el objeto de esta nota relatar quién se sentó a la mesa ni qué se dijo en torno a ella. Si publico el apunte es más por hacer aflorar un sentimiento o reflexión personal. Un sentimiento y una reflexión que tienen mucho que ver con la fragilidad de las construcciones que, día sí y día también, vamos levantando. No es que mi "existencia masónica" esté jalonada por un sinfín de experiencias. Pero he visto ya algunas iniciativas que han fracasado casi siempre por lo mismo: Porque se pierde de vista que la Logia no es un proyecto individual de quienes la fundan, sino colectivo de quienes se adhieren a ella en cualquier momento para darle vida con su trabajo; porque se olvida que la concordia no es sinónimo de amodorramiento intelectual y, a la inversa, que una tensión insoportable y permanente no es sinónimo de pluralidad o riqueza de conocimiento. Pocos Banquetes de Orden podrán celebrarse si seguimos creyendo en que hay figuras humanas imprescindibles. Y pocos brindis podremos hacer si, entre la anhelada e inevitable diversidad de opiniones, no es capaz de anidar una mínima idea y necesidad de concordia. Afortunadamente, la Logia en la que puedo compartir tantas y tantas cosas celebra sus siete años de existencia con un Banquete de Orden. Algo se está haciendo bien cuando pueden suceder estas cosas. Un banquete con menú a la carta; con la efigie de Rosario Acuña presente al lado del anagrama de la Logia y del sello de Gran Oriente de Francia; un banquete teñido de azul y feliz como aquellos que se conocieron en otro tiempo sobre nuestro suelo. Inevitablemente hay que brindar por ello. Afortunadamente he podido hacerlo.

Imágenes que acompañan el texto:
1) Ilustracion principal: Decoración del Taller de la Logia Rosario Acuña.
2) Anverso y reverso del menú correspondiente al Banquete de Orden.
3) Juego de marcapáginas editados para la ocasión.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Felicidades a la RL Rosario de Acuña por el mimo y trabajo con que se dedican a crear oportunidades para que la Fraternidad florezca.

La energía constructiva que cada uno de nosotros aporta a los trabajos debe atemperarse para que confluya con la de los demás, generando roces, nunca choques, que ayuden a cada uno de nosotros, y al taller como conjunto, a pulirse en su acercamiento a la triple divisa de Libertad, Igualdad y Fraternidad.

La fórmula es mirar el conjunto, la logia y la obediencia, a través del cristal de nuestros principios y sobre todo, recordando la fraternidad que nos une y es ley.

Por una puesta en obra de nuestros objetivos y modos que abandonen el personalismo dispersador, reciban un fuerte triple abrazo fraternal.

Víctor Rodríguez
VM:. RL Luz Atlántica

Anónimo dijo...

.'. FUEGO ! .'.

Ricardo Fernández dijo...

Querido Víctor:
Muchas gracias por tus palabras. Muchisimas gracias.
Estamos lejos y muy cerca a la vez. Así que aprovechando la proximidad recibe el más fuerte y fraternal de los abrazos y hazlo llegar a todos los que te acompañan en el recorrido del camino que llevamos tanto tiempo compartiendo.

Eloise dijo...

El blog del museo se dedica también esta semana al plato del masón http://patrimoinemaconnique.wordpress.com/2011/12/30/mise-en-appetit/