sábado, agosto 20

Qué fue de Baby Jane: Brevísima metáfora sobre "las víctimas" que no lo son


Recuerdo que hace ya casi veinte años mi amigo Pelayo me contó la trifulca que mantuvieron dos reconocidas divas de Holliwood: Joan Crawford y Bette Davis. La animadversión y rivalidad de que hicieron gala a lo largo de su carrera tuvo episodios muy sonados; sin embargo el destino quiso que, ya en la madurez, ambas se encontraran en el camino. Fue así cómo dieron vida a las hermanas Hudson en una formidable película: "Qué fue de Baby Jane".
En la obra del director Robert Aldrich aparecen dos personajes muy diferentes. De una parte la desvalida Blanche, interpretada por Joan Crawford, inmovilizada en una silla de ruedas a causa de un accidente del que aparentemente fue responsable su hermana Jane -Bette Davis-, borracha el día de autos.
Cuando uno ve la película por primera vez piensa que la pobre Blanche no merece todo lo que le pasa. La acumulación de perrerías que perpetra una y otra vez la trastornada Jane culmina con la paliza que la inválida recibe cuando intenta encontrar una salida a su dramática situación. Casi en el último momento uno se da cuenta de que ha sido la "desvalida" Blanche la que, por envidia, volvió loca a Jane hasta convertirla en un esperpento, atormentándola con la responsabilidad de un accidente en el que no tuvo nada que ver.
Bette Davis estuvo nominada al Óscar en la edición de 1961 como mejor actriz. En la vida real, la Crawford se dedicó a hacerle la pascua para evitar que llevara el galardón. Se salió en aquel momento con la suya y, para colmo, acudió a recoger la estatuilla en sustitución de la actriz que finalmente se llevó el premio.
Años después Bette Davis, elegante y de ánimo inquebrantable, llegó a declarar en una entrevista que uno de los momentos más felices de su carrera fue el rodaje de "Qué fue de Baby Jane". ¿Por qué?, preguntó quien la entrevistaba: "Por todas las patadas que pude darle..."
Siempre lo digo: No la hagas y no la temas.

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