sábado, julio 30

A enemigo que huye...

... Puente de plata. Es lo que han debido pensar todos los "ofendidos" que han bramado estos días por la retirada de una fotografía, la que reproducimos en esta nota, y en la que puede verse al actor Asier Etxeandía caracterizado a imagen del Cristo de Velázquez para interpretar un papel en la obra de teatro "Infierno", de Tomaz Pandur. La dirección del Festival de Teatro de Mérida, asumida por las conocidas actrices Blanca Portillo y Chusa Martín, ha cedido finalmente a las presiones recibidas para retirar la imagen, que formaba parte de un conjunto de obras del fotógrafo Sergio Parra, expuestas bajo el título "Camerinos".
También desde la dirección del certamen se ha manifestado que 'en el ánimo del Festival jamás ha estado ni estará la intención de ofender, insultar ni vulnerar los derechos individuales o colectivos de nadie'. Nada se dice sin embargo de aquellos que están siempre dispuestos a sentirse ofendidos y vejados en sus derechos, individuales y colectivos, y que a costa de tal victimismo se llevan por delante los derechos de los demás, ya sea el pacífico disfrute de una exposición, una obra de teatro o la libertad de conciencia y expresión mismas. Otra consecuencia más de la tan cacareada "aconfesionalidad" de este Estado nuestro.
Europa Laica acaba de publicar un comunicado de apoyo a Blanca Portillo al que no soy capaz de adherirme porque la realidad es que, pasado el puente de plata que nos han tendido, el escenario emeritense comienzan a ocuparlo la peligrosa alianza que preparan dinero y sotanas. Ya no se verá otra "Antígona de Mérida", para evitar hablar de "eso" tan desagradable que "no le interesa a nadie": La Guerra Civil. Y ya no se verá más a Asier Etxeandía, que con su pose, maquillaje y retrato, ha provocado semejante ofensa al credo privado de unos pocos entre los que, casualmente, se encontraban algunos de los patrocinadores del espectáculo.
Víctor Casco, Diputado por Izquierda Unida en la Junta Extremeña, ha hecho pública su "indignación" -a buenas horas, mangas verdes- y está dispuesto a llevar el asunto a la asamblea autonómica para obligar a comparecer a la Consejera de Cultura de aquella Comunidad, Trinidad Nogales, para que dé una explicación, pues considera que "el fanatismo, la incultura, la ignorancia y el miedo se han impuesto". Lamenta también este Diputado, algo en lo que coincido con él: Que la dirección del Teatro de Mérida haya caído en la trampa de la autocensura... Pero, dicho lo anterior ¿Gracias a quién Trinidad Nogales, que no ha tenido empacho en sostener públicamente que la libertad de expresión es "cosa de dos", rige los "destinos culturales" de los extremeños? De lo que se come se cría, señor Diputado.