sábado, julio 9

Derecho Humano en Francia: Las Hermanas pueden beneficiarse de la doble afiliación en el GODF


Hasta la fecha el proceso aperturista seguido a partir del 2 de septiembre último, fecha en que el Convento del Gran Oriente celebrado Vichy decidió qué interpretación darle a un determinado artículo de su Reglamento interno relacionado con la incorporación de nuevos miembros a la Obediencia, se ha venido desarrollando con bastante sosiego. Felizmente nadie se ha muerto a causa de la libre incorporación de las mujeres a la entidad y las cosas han cambiado para bien. Cierto es que tras casi trescientos años de estructura "monogénero" de facto todavía nos queda por vivir algún sobresalto, pero -al menos hasta la fecha- todo apunta a que cada día el sol seguirá alumbrando por el mismo sitio. Ver, veremos.
Si hoy traigo al blog de nuevo el tema no es ni por prepararme para la zozobra de la cercana Asamblea -que de una vez más tendrá lugar en Vichy-, ni por dar respuesta a las últimas barbaridades que he tenido que leer -valoro extraordinariamente mi tiempo-. La razón fundamental es apuntar uno de esos hechos que pertenece al género de acontecimientos inevitables pero respecto a los que se ignora el "cuándo" acabarán ocupando la escena.
Jacques Samouélian, Presidente del Consejo Nacional de la Federación Francesa de la Orden Masónica Mixta Internacional "Le Droit Humain", siempre manifestó una exquisita prudencia a la hora de valorar la situación particular del Gran Oriente de Francia. Especialmente a partir de la ya citada decisión del 2 de septiembre. En alguna ocasión se ha mostrado a favor de la existencia de un panorama plural en el ámbito masónico, donde obediencias mixtas pudieran convivir sin mayor dificultad con otras masculinas o femeninas: "...Es necesario que los profanos sigan teniendo la posibilidad de optar entre diferentes formas de ser francmasón o francmasona. Si el Derecho Humano es históricamente la obediencia de la mixtidad, es bueno que otras obediencias sigan manteniendo el sistema monogenérico. No debe existir, en masonería, un pensamiento único y es necesario, por contra, que cada obediencia guarde su especificidad. La uniformidad equivaldría a la muerte de la masonería..."
Otros miembros de Derecho Humano tuvieron posiciones aun más contundentes sobre esta cuestión: Así nada menos que el reconocido sociólogo y profesor de la Universidad Libre de Bruselas, Marcel Bolle de Bal, se mostraba a favor de la "feminización" de entidades como el Rotary Club, pero no del Gran Oriente de Bélgica ni del de Francia pues, a su juicio, tal situación conduciría a un proceso de decadencia de obediencias como la suya y, finalmente, a su desaparición.
En nuestro país ha habido episodios aislados francamente desafortunados que, en sentido contrario a lo que hemos podido escuchar en Francia o en Bélgica, siempre han sido muy críticos con el proceso seguido por el Gran Oriente (la nefasta dinámica de la competencia), llegando criticar en un primer momento la "discriminación" para luego calificar el paso dado en septiembre como una mixtidad "a medias". Entiendo no obstante que en general la reacción también ha estado marcada por la prudencia, la sensatez y el respeto, aunque quienes me leen habitualmente saben el punto exacto en el que chirrían los goznes y la causa de la estridencia.
En Francia, históricamente, Derecho Humano y Gran Oriente de Francia -junto a otras obdiencias liberales- han ido de la mano a menudo. Comunicados conjuntos, intervenciones públicas, reuniones de trabajo a nivel de la Unión Europea... Son muchos los actos que ponen de manifiesto lo que en general es una buena relación; entre ellos la existencia de acuerdos de reconocimiento y de doble afiliación que permitían, en la época anterior a Vichy 2010, que los hombres miembros de DH pudieran también afiliarse al Gran Oriente y viceversa, consintiendo DH en que "sus" mujeres no tuvieran el mismo tratamiento, habida cuenta de que en su momento se defendía -y así se entendió siempre- que no existían agravios comparativos sino "pluralidad obediencial": mixta, masculina y femenina.
Por lo que me cuentan, las cosas en este sentido han cambiado radicalmente el día 17 de junio último: El Consejo Nacional de la Federación Francesa del Derecho Humano ha decidido levantar unilateralmente, casi un año después del cambio histórico experimentado en el seno del Gran Oriente de Francia, toda restricción de género a la doble afiliación con respecto a esta última organización.
Personalmente estoy convencido de que quienes siguen la línea argumental de Bolle de Bal se equivocan. Cada organización tiene su historia, su identidad, sus peculiares formas y maneras de actuar, y quien llama a las puertas de una Logia, hombre o mujer, ha de tener toda la libertad y posibilidad de elegir qué camino quiere tomar. Creer que la incorporacion de la mujer a los trabajos de una Logia es tan esencial hasta el punto de determinar la pervivencia de toda una Obediencia implica, aparte de tener mucho miedo al futuro, una escasa confianza en lo que la propia estructura de la que se forma parte puede ofrecer a quien acude a ella.
No quiero ahora extenderme por prudencia y reflejar el sentimiento que me inspira la decisión que comento. Tiempo habrá para ello. Pero lo cierto es que durante este año he visto que, a nivel judicial (pues hubo quien finalmente recurrió a los juzgados) quienes están en contra de lo que desde aquí siempre hemos defendido, han confundido las consecuencias de una decisión basada en la forma -dictada por el Tribunal de Grande Instance de Paris-, con las de una decisión de fondo, llegando a mostrar "su satisfacción" a pesar de cargar con las costas procesales de un pleito perdido. Incluso, de las resoluciones internas que han ido recayendo, se han pretendido también extraer conclusiones precipitadas. Y a nivel doméstico he podido encontrar variadas descalificaciones que todo lo dicen de quien las formula, confirmando una vez más que se desconocen hasta los más gruesos detalles que afectaron a la gestación de este proceso, su desarrollo posterior, o lo que está sucediendo en Francia en el seno de las pequeñas obediencias cuya única razón de existencia ha sido, precisamente, la estructura monogénero que el Gran Oriente ha mantenido. Diremos pues y únicamente para rematar este apunte que, habida cuenta del panorama que se contempla, la noticia es positiva. Muy buena. Y lo es porque, con independencia de que nadie puede adivinar el futuro, por lo pronto representa un paso más, tranquilo, discreto, silencioso, cargado de respeto, que confirma la rectitud del camino emprendido hace un año.

*La fotografía que ilustra este texto ha sido realizada por el autor del blog.

1 comentario:

Masónica Mixta dijo...

Ojalá no sea sólo en Francia...