viernes, junio 10

Días después: Olivia Chaumont en Asturias

Ha pasado ya el fin de semana. De hecho con el correr de los días queda un poco lejos. Un final de semana que comenzaba quizá anticipadamente el pasado jueves. Olivia Chaumont llegaba a Asturias para intervenir en los Debates Ciudadanos de la Logia Rosario Acuña, que este año estrenaban su segunda edición.
Hoy voy escribiendo esta nota en el tren, camino del Juzgado donde participaré en el interrogatorio de dos testigos. No he podido teclear absolutamente nada durante estos días, pero ello no ha impedido percibir el pálpito de un sentimiento de satisfacción que lo envuelve todo y que me ha llevado casi en volandas hasta aquí, a pesar de los vaivenes socio-laborales que me han amordazado los dedos.
Olivia Chaumont marcó un antes y un después en la historia del G.O.D.F. Hay y habrá quien no quiera verlo, pero cierto es que con anterioridad al mes de septiembre de 2010 se escuchaban algunas voces advirtiendo la inmediata aparición de una situación jurídicamente compleja. La solución humana al problema humano, según sus propias palabras, confirmó que, por fin, el bastión había hecho algo más que estremecerse.
Se ha escrito mucho sobre este tema. Quien sea curioso no tendrá dificultad a la hora de dar con información que le permitirá hacerse una idea bastante exacta del proceso que en su momento protagonizó Olivia Chaumont, diferente por completo del que afectó a aquellas famosas cinco logias contra las que se intentó todo pero que, pasado el tiempo, se sabe, actuaron en el estricto respeto de una reglas comunes a todo el Gran Oriente de Francia. En la misma búsqueda el lector también podrá padecer las embestidas de otros textos, más teñidos de resentimiento y vanidad que de otra cosa, apadrinados por algunas figuras que hicieron, además de la vida imposible a muchos, todo cuanto pudieron para que el tren descarrilara, quedando con el pie cambiado tras la votación de septiembre, intentando subir a lomos del caballo ganador muy, pero que muy a destiempo.
En el momento de escribir este apunte todo esto es historia pasada, aun a pesar de los coletazos que de vez en cuando se presienten y que son lógicos por otra parte en una organización que está a punto de celebrar su tercer centenario, pero que, al menos por el momento, no han impedido la consolidación de un nuevo estado de cosas. Tiempo al tiempo. El concurso del reloj de arena se hace como siempre necesario, y en lo que a mí respecta continuaré guardando silencio y recomendando general prudencia a quienes sí han comprendido que lo que es exigible no es negociable, ni admite dilación.
He aprendido mucho estos días y soy consciente de haber tenido la inmensa fortuna de compartir mis horas con una persona extraordinariamente valiente. El jueves pasado nos preguntábamos en un acto público qué quedaba por hacer para promover -como intentamos hacerlo para todos- una existencia feliz para las personas transexuales; fue inevitable que me acordara del mandato constitucional referido a los poderes públicos y a las condiciones que han de promover para el desarrollo de la personalidad de los ciudadanos. Mané Fernández, actual Coordinador de *XEGA , intentaba responder recordando lo que había costado llegar hasta aquí, advirtiendo de paso de los riesgos siempre presentes y que pueden amenazar la actual configuración de las libertades públicas. Por su parte, Olivia Chaumont repasó la situación francesa, donde la ejemplar república en la que todavía se cobijan las históricas vestiduras de los principios que sostienen nuestro modelo de democracia, no ha sabido dar respuesta a una demanda social, quizá por vivir desde hace tiempo adormilada con los vapores que emanan de esa "grandeur" de la que tanto habla De Gaulle en sus memorias.
Sí, días después de haber vivido un momento extraordinario escribo sobre él y pienso que he sido un privilegiado por muchas cosas: Quizá por haber conocido un fragmento de la obra Niemeyer guiado por los ojos de la arquitecta que ha transformado el centro de Saint Nazaire; quizá por haber compartido un retazo de mi existencia con una persona humilde que ha sido respetada por quienes seguimos su mismo camino, y que no ha querido ejercer otro papel que el que pueda corresponderle a cualquier francmasón o francmasona no sólo del Gran Oriente: la defensa y reivindicación de un humanismo, capaz de superar las lamentables distinciones que aun perduran en nuestra sociedad.

En lo que me toca a título personal, quisiera desde este blog dar las gracias, además de a Olivia, a Mané. Juntos, convirtieron en una realidad la idea que anidaba en la edición de los Debates Ciudadanos de este año. Quisiera recordar también a quienes, desde dentro y desde fuera, han arrimado el hombro haciendo posible la materialización del sueño.

*La fotografía que encabeza este texto ha sido realizada por XEGA. La del Centro Niemeyer por el autor de este blog.

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