sábado, mayo 7

Recordando...


Ofrenda floral del Ateneo Obrero de Gijón y de la Logia Rosario Acuña al pie del monolito que recuerda a las víctimas asturianas de la Deportación

Este año no ha podido ser. El servicio de guardia en el Turno de Oficio me ha impedido asistir al acto de recuerdo a Rosario Acuña, organizado por la Logia que lleva su nombre, y también al que, una hora antes, igualmente de la mano del Ateneo Obrero de Gijón, se hace por estas fechas a todos los asturianos que sufrieron la Deportación en los campos de concentración y exterminio nazis.
Afortunadamente me han enviado la crónica que reproduzco a continuación, y que me permite seguir haciéndome eco de un acto que es seña de identidad de la Logia en la que trabajo junto a otros hombres y mujeres. Mi agradecimiento, pues, a quien ha escrito. También a quien me ha facilitado las imágnes que se reproducen aquí y cuya titularidad corresponde en exclusiva a la Logia Rosario Acuña.
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Hoy 7 de mayo se le rendía un año más justo homenaje a Rosario Acuña. Hace ya unos años que no es en el cementerio, ahora es al lado de su casa. A las 13.00 era la cita, una hora antes se les rendía también justísimo homenaje a las víctimas asturianas de los campos de concentración nazis. Conviene no olvidar; en los discursos se recalcó la importancia del recuerdo, no para abrir heridas sino para que jamás se repitan estos crímenes. Las palabras de una mujer, (s
iento no recordar el nombre, pero hacía mucho viento y la dificultad para oír era grande) hija de un desaparecido en un campo de concentración nazi nos emocionaron creo que a todos los presentes.
La alcaldesa se retrasó pero la disculpa merecía la pena, acababa de casar a un hijo de “un niño de la guerra” que se lo pidió de un modo especial; la alcaldesa aceptó pero el reloj siguió su camino sin atender a excepciones, Paz llegó
tarde, bastante tarde, pero disculpada queda, al menos en lo que a mí concierne y creo que esa era la opinión general.
Después bajamos por el sendero que bordea el mar hasta la casa de Rosario Acuña, allí nos reencontramos personas que, año tras año, nos citamos para recordar a esta excepcional mujer. Alguna ausencia había, alguna muy querida (a veces surgen problemas imposibles de eludir), pero creo que cada año poquito a poco vamos creciendo.


Con un discurso brillantísimo, el doctor Ricardo de Dios, describió de un modo muy exacto a Rosario Acuña, tal y como luego reconoció nuestra alcaldesa Doña Paz Felgueroso: “imposible hacer un perfil mejor”. El orador consiguió que, incluso las personas que no tuvieran ni idea de quién era Rosario Acuña, a partir de ahora sepan, de un modo muy preciso, quién fue tan ilustre mujer. Su descripción fue muy pedagógica, cosa que creo todos le agradecimos, en este caso Ricardo de Dios ejerció de excelente profesor al acercarnos la figura de Rosario Acuña; la hizo materializarse, podíamos ver a esa “activista”, adjetivo que utilizó y que creo la define muy bien.

Tras él tomó la palabra el presidente del Ateneo Obrero, Luis Pascual, quien agradeció la iniciativa de la logia Rosario Acuña que cada año por estas fechas organiza el acto de reconocimiento y recuerdo, e hizo especial hincapié en el feminismo de la homenajeada.

Por primera vez también intervino un representante de la Obra Social de Cajastur, quien dijo tener las obras completas de Rosario de Acuña en su alcoba al lado de las de Jovellanos, y nos habló del último artículo de la autora rescatado por José Bolado, y que KRK ha publicado con el patrocinio de Cajastur, el Gobierno del Principado y el Ayuntamiento de Gijón. Se regaló un ejemplar a todos los presentes; se titula Crónica y fue publicado en el Heraldo de París, el 4 de enero de 1901. Una auténtica joya.

En último lugar habló la alcaldesa de Gijón. Ya nos es conocida a los habituales a este homenaje su admiración por Rosario de Acuña; elogió las palabras de Ricardo de Dios. Le gustó mucho la manera en que describió a Rosario Acuña y comentó cómo la fama de esta excepcional mujer iba creciendo poco a poco; hace tiempo pocos conocían su obra pero ahora, y gracias a José Bolado que la recopiló entera, está en muchas bibliotecas. Después se hizo la ofrenda floral. La alcaldesa preguntó a los asistentes si les gustaría que ella leyera el poema de la escritora, dedicado a Gijón, que está grabado en la placa frente a su casa, y ante la respuesta afirmativa lo leyó con voz emocionada. Fue un instante muy agradable. Nos costó irnos de allí.


Rosa