miércoles, abril 20

Pau

En el mes de septiembre escribí una nota que titulé "Vichy". Creo que se corresponde con uno de esos momentos extraordinarios que uno ha tenido la suerte de vivir, y en los que también ha tenido la fortuna de participar activamente y compartir con personas muy queridas. Hoy, el título que encabeza estas letras corresponde también a una ciudad francesa. No es una casualidad.
El sábado Pau se asomaba tímidamente sobre la cordillera de los Pirineos. Desde la balconada que hay frente al monumento a la Resistencia, pude divisar entre la neblina las altas cumbres todavía nevadas. En ese momento pensaba en lo que viviría por la tarde y a lo que ya hacía referencia hace un par de días en este blog, al traducir una de las noticias publicadas por el diario La République des Pyrénées: El hermanamiento entre la Logia Febus, ubicada en Pau, y aquella en la que he se ha fraguado lo mejor de lo que hasta ahora ha sido mi existencia masónica: la Logia Rosario Acuña.

Taller masónico en el que trabajan las logias del Gran Oriente de Francia en Pau

No es el propósito de este apunte exhibir aquello que corresponde a la esfera íntima de sus protagonistas; más bien plasmo, casi a modo de diario, una pequeña parte de lo que han sido mis reflexiones en estos días; mis impresiones; mis sentimientos.

Lo vivido -y no me refiero sólo a lo que es una experiencia de hermanamiento de dos Logias como esta, sino a todos los pormenores del viaje realizado- me ha llevado a plantearme una vez más el poco o nulo espacio que el individualismo tiene y debe tener en lo que es la experiencia másonica. No se trata tanto de que cada sujeto tenga que sacrificarse íntegramente en provecho del colectivo. El individuo tiene su espacio, evidentemente, pero es el que corresponde a la automodelación, a la introspección, y no a lo que estamos más acostumbrados en los tiempos que nos han tocado vivir. Es el trabajo colectivo, prácticamente anónimo, el que mejor caracteriza aquello de lo que hablo. Y en todo esto pensaba mientras miraba la cima de unas montañas que me parecieron inmensas, envueltas entre la neblina. En todo eso pensaba a la vez que un buen amigo nos señalaba cuál era la casa en la que Abdel Kader había estado prisionero junto a su familia.

Llegó la tarde y con ella una sucesión de emociones. Ser tantos; estar rodeado de tantos; volver a reencontrarme con la sinceridad y el calor de los abrazos de los buenos compañeros: los que me han acompañado y a los que he acompañado; los que estaban en Pau; los que llegaron desde Bayona, desde Toulouse, desde Auch, desde tantos pequeños y grandes rincones. Será difícil olvidar las sonrisas, las lágrimas en algunos rostros, la emoción contenida, los gestos de agradecimiento... Y lo más importante para mí: Será difícil olvidar que aquello que un día fue el sueño de unos pocos, hoy ya es el sueño de muchos más.

No se trata aquí de predecir el futuro. Uno ya sabe que las cosas pueden ir mejor o peor porque no todo depende de lo que hacemos o dejamos de hacer. Es indudable que la acción ajena también tiene sus consecuencias sobre nuestras vidas, para bien y para mal. Pero si lo que viví en Pau significa algo más que un soleado fin de semana, estoy seguro de que veré días aun mejores. Y no me estoy refiriendo a la meteorología. Pasear sintiendo el tibio calor de la mañana, probar la "garbure", reir, hablar, escuchar, compartir, y saber al tiempo que se ha abierto una nueva senda -otra más- por la que habrán de caminar más ilusiones -felizmente no sólo las mías-, me reafirma en muchas cosas, entre ellas, saber que el Gran Oriente de Francia es la otra gran familia de la que formo parte, con la que me he comprometido, donde sumo mi esfuerzo y aporto mi silencio para el logro de esa sociedad más justa y esclarecida que siempre se echa de menos.
Al igual que Vichy, Pau no es una referencia meramente geográfica para mí. De allí he traído las cosas más hermosas con las que uno puede volver a casa. Y sé que ese tesoro aun dará un fruto que perdurará en el tiempo.
À bientôt les amis!

*Las fotografías que ilustran el apunte han sido realizadas por el autor de este blog.

1 comentario:

Anónimo dijo...

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