
27 de enero de 2010



A día de hoy ¿cómo vive Ud., como mujer, formar parte de una obediencia exclusivamente masculina? El debate sobre la mixtidad está muy dividido, a partes iguales. La mitad de los hermanos está a favor y la otra mitad, en contra; con una diferencia de votos escasa pero suficiente para que la mixtidad no haya sido todavía votada. Sé que al menos cuento con la mitad de los miembros, que son favorables a mi presencia a la hora de encarar mi vivencia de ser la única mujer. De la otra mitad hay que decir que son muy respetuosos con mi historia. No son partidarios de la apertura de esta obediencia a las mujeres, pero no son ningunos monstruos. Distinguen el caso particular de mi situación de una apertura general. El camino se hace despacio...
¿Representa su caso un primer paso hacia la mixtidad del GODF? El GODF siempre ha sido una obedienca masculina. Sin embargo se vota a menudo y de forma regular sobre esta cuestión de la mixtidad desde principios del siglo XX. En realidad no es una cuestión novedosa. En 1901 hubo una votación en una asamblea general convocada en torno al tema de la mixtidad, que no fue aprobada finalmente por un solo voto, así que esto de la mixtidad viene ya un poco de lejos. En la historia ha habido, parece ser, algunas iniciaciones paralelas y "salvajes" de mujeres, pero éstas nunca fueron reconocidas. De ahí la particularidad de mi caso, porque es la primera vez que una mujer es inscrita oficialmente en tanto que miembro del GODF. De hecho, el GODF se ha convertido en mixto al reconocerme como mujer, desde el momento mismo en que tiene un miembro femenino. Pero es una mixtidad entre comillas. Porque se trata de la toma en consideración de un caso personal, de una actitud humanista, y simplemente porque seguir considerándome como un hombre habría implicado una situación humillante para mí. Pero no pienso que esto cambie necesariamente nada en torno a la cuestión de la mixtidad en el GODF, algo que me parece desolador. La mixtidad tendrá que ganarse. Los que están en contra continuarán diciendo que ha tomado en cuenta una situación humana, la mía, y ahí se acabará todo. Para ellos, la mixtidad no tiene nada que ver con esto. Las cosas se ganan poco a poco... Nuestra obediencia tiene un funcionamiento muy democrático. Son sus componentes los que votan esta cuestión. Por el momento, abrir la organización a las mujeres no ha sido votado favorablemente: A veces somos víctimas de nuestras propias formas de hacer. Pero prefiero a pesar de todo esta forma de hacer, más democrática, que cualquier otra... Que la decisión de una sóla persona, por ejemplo. Y eso a pesar de que pueda llevar más tiempo.
¿Por qué ha querido quedarse en el GODF en vez de irse a otra obediencia femenina o mixta? Es verdad, se oye muchas veces eso de "¡no tiene más que irse a una obediencia femenina o mixta!". Pero para mí éso estaba fuera de toda duda. Entré en el GODF por unas cuantas razones concretas, porque compartía sus valores. Cada obediencia tiene su identidad, todos somos hermanos, pero la forma de trabajar en el GODF no es la misma que en otras obediencias. Mire, por ejemplo está la cuestión del posicionamiento religioso. A mí no se me ocurriría formar parte de una obediencia con identidad religiosa. El GODF es una obediencia laica en la que cada uno tiene su libertad de conciencia y de culto. Es además una obediencia en la que no se tiene miedo a hablar de los problemas de la sociedad, como el burka, las 35 horas, el debate sobre la identidad nacional... Y eso no sucede necesariamente en otras obediencias. Simplemente no quiero dejar esta obediencia con la que tanto me identifico. Por eso he querido quedarme. Cada vez que alguien me ha planteado la idea de irme le he contestado "no". Ha sido mi determinación y la de mi logia las que han hecho posible mi aceptación.
Un buen amigo me ha enviado esta fotografía. El encabezamiento del mensaje decía "Fomento de la lectura en España".

Sí, el Gran Oriente de Francia ya tiene su propio canal de televisión a través de internet. Felizmente se continúa con el trabajo de exteriorización puesto en marcha no hace tantos años; y se recurre por fin a una herramienta de comunicación fundamental en nuestros tiempos.
La circular 659 del Consejo de la Orden del Gran Oriente de Francia , relacionada con la tragedia humana que se vive en Haití, acaba de hacerse pública, razón por la que, una vez traducida, encuentra su sitio en este blog.------------------------------
París, 15 de enero de 2010
"La dominación masculina" es el título de una película-documental que estos días se puede ver en Francia. El cartel, que reproduzco arriba, se exhibía en el metro de París en los últimos días de diciembre.
Extraída de la edición de El País del día de hoy, la viñeta de El Roto me ha parecido extraordinaria. El opio para las conciencias bajo algunas de las formas con las que se presenta en la sociedad del siglo XXI.
Apenas sí leo ya La Nueva España. Encuentro casposísimo e indigesto el último giro editorial de este diario asturiano. No obstante lo anterior, un buen amigo me señalaba hoy la pequeña columna que Pedro de Silva (que fue Presidente de la Comunidad asturiana en tiempos muy duros) conserva y en la que, de vez en cuando, deja un rastro brillante. No voy a hacer más cometarios sobre la reflexión en cuestión. La copio aquí y la dejo expuesta para que cada cual pueda sacarle el provecho que más le plazca.

Hace muy pocos días el poder local de la Ciudad de México daba un paso adelante y aprobaba lo que desafortunadamente se conoce como matrimonio homosexual, etiqueta con la que los medios de comunicación han venido bautizando la evolución experimentada por esta institución jurídica reguladora de una particular relación civil. La medida además venía acompañada por el reconiciento de la facultad de adopoción de menores por parte de los cónyuges.
En los días pasados, caminando en la noche de año nuevo por una avenida de París, pude ver anunciado en uno de esos grandes y monumentales quioscos de color verde, un número de una conocida publicación -Marianne- con un reportaje principal en portada. El título era algo así como "¿Dónde se esconden los periodistas francmasones?". Por lo que he podido saber aquí, al regresar, el objeto final del reportaje no es precisamente dejar en buen lugar a la entidad, así que prescindo de querer "saber más", porque llegado un momento dado creo que uno no puede leer de todo y, además, no tiene tiempo tampoco para leerlo todo.
He vuelto a casa. Como el turrón, con frío y todavía en Navidad. Los días parisinos lejos del ruido al que estoy acostumbrado me han dejado nuevo, aunque todavía un poco aterido. No he tenido tiempo para todo. Quedaron por visitar muchas cosas, entre ellas, la casa de Edith Piaff, en Crespin du Gast. Pero pude ver otras: La nueva decoración años 70 de la sede del GODF en rue Cadet; y la casa de Moïsse de Camondo, en Monceau. Me ha dado tiempo a recoger una pequeña rama de acacia, nada más, porque desde noviembre último creo que he procesado una enseñanza básica: il y en a d´autre dans la vie -hay más cosas en la vida-.
Bajo el cielo opaco y pesado de una Francia que se deshoja me he paseado por los ángulos y largas avenidas de París. He visto lujosos escaparates en Place Vendôme y mendigos literalmente desparramados por el suelo, o dormitando en un vagón del metro entre la pestilencia de la miseria. He descubierto la Grande Épicerie de Paris en la rue de Sévres, enmarcada por la elegancia de los caros comercios de la rue du Bac; y también me he tropezado una y otra vez con la suciedad extrema con solera y la provocada por la celebración del año nuevo -le réveillon-: No hay escobas en París.
Estoy en mi casa. Al llegar tropecé, como viene siendo habitual, con dos horas de abandono en el aeoropuerto de Asturias, comunicado regularmente con el exterior a ratos sí, a ratos no. Pero estoy en casa inmerso ya entre legajos y maquinaciones a mayor gloria de la inocencia y la razón, según la jurisdicción de que se trate sea penal o de otro orden diferente. Sí, he vuelto.
¡A vivir!