viernes, diciembre 3

Nini Haslund Gleditsh


Nini Haslund y su esposo Kristian Gleditsh fotografiados en el año 1937 ante la entrada principal del Hospital Sueco Noruego de Alcoi

Esta podría ser la tercera parte de la serie de textos dedicados al Hospital Sueco Noruego de Alcoi. He dejado para el final una breve reseña biográfica de esta mujer menuda que debió ser enormemente resuelta y valiente. Lo ignoraba todo sobre ella, incluso su propia existencia, hasta que, revisando la diferente documentación que pude encontrar -y la que me encontraron-, aprecié su imagen, diminuta, con una camisa de cuadros, casi perdida en medio de todo el personal médico del Hospital alcoyano. Esa foto, en la que se puede identificar a medicos, administrativos, farmacéutico, enfermeros y enfermeras, me permitió conocer el rostro de quien ejercía las funciones de gerente del proyecto humanitario al que hemos dedicado los dos artículos anteriores.
La nota de hoy viene encabezada por una fotografía diferente de Nini Haslund. Está acompañada por su marido Kristian Gleditsh, amigo del traumatólogo español Manuel Bustos Ansart, que luego tendría un importante papel en el funcionamiento del Hospital Sueco Noruego al retirarse el personal nórdico y que, finalmente, acabaría siendo detenido y encerrado en los sótanos de las mismas instalaciones por el bando rebelde. Nini Haslund lleva la misma camisa de cuadros blancos y negros que en la fotografía de grupo de la que acabo de hablar, lo que me hace pensar que la imagen fue tomada por la misma persona y el mismo día. A ambos se les ve sonrientes: El proyecto acaba de ponerse en marcha, corre el año 1937 y probablemente ninguno de los dos piense que la democracia puede perder la guerra.
Nini Haslund nació en 1908 en Musgo, Noruega, y falleció en Oslo en el año 1996. Pudo vivir increíbles episodios entre los que destaca su intervención en la Guerra Civil española, donde coordinó de forma incesante acciones humanitarias, especialmente orientadas a la infancia. Durante la II Guerra Mundial, mientras los alemanes penetraban en Noruega en el año 1940, formó parte del contingente que asumió el salvamento del tesoro noruego, que fue cargado en un buque británico y varios barcos de pesca.
Nini Haslund fue siempre una activa luchadora por los derechos de las mujeres, de los trabajadores y en sus últimos días, ya anciana, se unió al movimiento pacifista y contrario a la proliferacion de armamento nuclear.
En febrero de 1938, preguntada por un periodista, a pesar del desmoronamiento de los frentes todavía decía esto: "Yo llevo algunos meses en España. A través de las visitas que he realizado a algunas regiones, he podido constatar el hondo espíritu de sacrificio que anima a cuantos luchan por la causa de la Libertad. Mi impresión personal no puede ser más optimista. Creo que el pueblo trabajador de España sabrá imponerse, y dará con ello una gran lección histórica a todos los pueblos que quieran de verdad luchar contra sus enemigos seculares. He hablado con mujeres, con niños y con trabajadores de la retaguardia, y con luchadores de los frentes, y puedo afirmar que nada me ha impresionado tanto como el alma que vibra en todos, que me han hablado con sencillez, con alegría casi -que denota un profundo sentido del estoicismo y de la responsabilidad- de la lucha que sostienen contra el fascismo.
Estoy en Oliva, y he vivido en Alcoy y Valencia; viajo frecuentemente por otras regiones de la República, y en todas partes he salido convencida del espíritu de victoria que existe. En mi país, la lucha que actualmente sostiene España contra el fascismo internacional tiene grandes simpatías, que se traducen en ayuda práctica a vuestros niños y a todo el pueblo en general."
Cuando el periodista le pide que concrete los proyectos de ayuda, Nini Haslund Gledistsh responde: "Un hospital de sangre, con una capacidad de 700 camas; colonias infantiles en varios pueblos. Hemos traído cuerpos de médicos y enfermeras. Nos envían desde Noruega, cada quince días, diez toneladas de aceite de hígado de bacalao para los niños; recibimos constantemente dinero, etc., y se puede decir que casi todos los ciudadanos noruegos están aportando sin vacilación cuanto les requerimos en ese sentido. En otros aspectos, nuestro pueblo no deja pasar día sin que a través de nuestra Prensa se nombre a España con el calor y el afecto que nos merece. Se realizan campañas intensas a base de proyecciones, charlas, mítines y conferencias en los Sindicatos. Hasta ahora, se habrá recaudado una cantidad seguramente superior a los cinco millones de francos."
Honor y reconocimiento.

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