viernes, septiembre 17

Les enfants de la Veuve: Otro recuerdo de Vichy


No hace tanto que publicábamos en este blog la traducción de un breve artículo relativo a la presencia de la francmasonería en el ejército napoleónico. La casualidad -o las energías cósmicas, vaya usted a saber- quiso que hace quince días, en una tienda de comics que pude visitar en Vichy, me encontrara con una obra extraordinaria. Extraordinaria, bien entendido, para quienes tengan cierta predilección por el comic.
Con un dibujo preciosista realizado por Alexis Alexander, vivos colores a cargo de Jean Paul Fernández, y el guión de Michel Dufranne, "Souvenirs de la Grande Armée" es una valiosa joya que guardaré en mi pequeña biblioteca. Y además, todo un descubrimiento.
De Vichy me traje dos tomos. La amable dependienta no sabía que había aparecido un tercer ejemplar, "Ver Viena o morir", pero, para empezar, no ha estado nada mal. En muy poco tiempo devoré y disfruté "Hay que vengar a Austerlitz". Y esta tarde he terminado la lectura de "Les enfants de la Veuve", esto es, "Los hijos de la Viuda".
En el momento culminante de las guerras napoleónicas, allá por la Campaña de Polonia en 1807, comienza el relato de las andanzas de "El Belga", el astuto brigadier Godart; en cierto modo una especie de antepasado de Corto Maltés (aunque esta es una apreciación muy personal que quizá no todo el mundo comparta).
He de reconocer que entre la oferta de comics "bonapartistas" que pude ver en aquella tienda de Vichy, opté por esta maravilla atraído por el título del segundo tomo. Reproduzco aquí, en el encabezamiento, una de sus páginas, no con el ánimo de usurpar la propiedad intelectual de los autores, sino de difundir su obra a partir de esta nota de recomendación. Y cierro el texto con la sugerente frase de *Cambacérès que, a modo de despedida, aparece en la tapa posterior de la obra:
"Si el Estado se hallara en peligro, llamaría junto a mí a todos los hijos de la Viuda y, con este sagrado batallón, haciendo frente a los facciosos, probaría al mundo entero que el Emperador no tiene súbditos más fieles que los masones franceses." Cambacérès, 1812.

*Cambacérès ejerció como Gran Maestro Adjunto del Gran Oriente de Francia entre 1805 y 1814, asegurando la vigencia y actividad de la Obediencia. El Gran Maestro en ese mismo período de tiempo nos es bien conocido: José Bonaparte.