Siempre me gustó escucharle y terminó siendo para mí una de las escasísimas voces valientes que quedaban en España. Esa España que cargó en los años noventa en su mochila y que permitió a mi generación conocerle a él y, al tiempo, a nuestro país.De madrugada supe que había fallecido. No he podido evitar un sentimiento de enorme pena.
¡Hasta siempre, ciudadano!
1 comentarios:
Yo también me enteré de madrugada y no pude evitar las lágrimas.
Un ejemplo de honradez y coherencia.
Hasta siempre, Labordeta.
Publicar un comentario en la entrada