domingo, septiembre 5

Cuestión personal


El apunte para la redacción de este texto lo escribo con un lápiz y apenas iniciado el despegue del avión que me lleva de regreso a Asturias. París ha quedado allá abajo, difuminado por una ligera bruma no lo suficientemente espesa como para cubrir la bella ciudad, bañada por un sol de estaño a mediodía. La imagen, que nunca había contemplado con tanta nitidez, me anima a preparar unas notas que bullen en mí desde hace poco más de veinticuatro horas; justo a partir del momento en que el Convento del Gran Oriente de Francia rechazó sólidamente cualquier referencia a la condición masculina de sus integrantes, así como cualquier otra consideración de género que pudiera derivar en discriminación a la hora de tramitar una nueva admisión. No revelo nada que no se sepa: es público y notorio en este momento y bien está que así sea.
Recordar se convierte para mí en una cuestión personal de importancia capital (pues todo el mundo conoce cuál ha sido mi compromiso durante estos años). Recordar para dar las gracias a los sensatos compañeros de fatiga de mi Logia, la Logia Rosario Acuña, apoyo sólido y convencido, leal y firme, merecedores ahora de recoger como un feliz triunfo esta expresión de la soberanía encarnada por el Convento del G.O.D.F.
Recordar para agradecer también a los Hermanos que en uno y otro Taller de cuantos están radicados en España, han sostenido la misma empecinada pelea por lo que es justo, defendiendo una concepción universal de un modo muy particular de comprender y vivir esta extraordinaria experiencia vital que es para todos la Masonería.
Cómo olvidar a los Hermanos y Hermanas que en Francia han soportado la defensa de una idea sin desfallecer; y ello a pesar de los abundantes obstáculos que han tenido que sortear, alguno especialmente injusto y doloroso.
Recordar para hacer del recuerdo gratitud hacia las compañeras y amigas maltratadas, que han soportado estoicamente el desprecio y cuanta obra se hizo para evitar que este momento que vivimos  fuera posible.
Pensando en todos, escribo con el mismo ánimo agradecido sabiendo que ahí siguen esas mujeres, pacientes, silenciosas (pero no silenciadas), valerosas, cuya sonrisa ha sido uno de los mayores regalos recibidos por mi ánimo, y que tanto me han dado para que, todo recto, pudiera seguir andando mi camino.
Llegado el esperado día, a todos, a todas ¡gracias!
Es hermoso poder darlas y tener a quién hacerlo.
No quisiera olvidar algo que me reafirma más aun si cabe en mi pertenencia al Gran Oriente: el respeto recibido en su seno de parte de aquellos que ni compartían ni comparten mi forma de pensar y entender las cosas, pero que me escucharon y felicitaron estos días con el corazón. Qué actitud tan diferente a la que me acechó en la cercanía, alimentada de desconocimiento, vanidad y resentimiento, y que nunca merecerá más consideración de mi parte que el signo de puntuación con el que se cierra esta nota.

4 de septiembre de 2010, en alguna parte sobre el mar azul, quien sabe si de Francia.

*Fotografía realizada por el autor de este blog.

6 comentarios:

Miquel Palau dijo...

Desde Barcelona he recibido con inmensa alegría la resolución del Convento del G.O.d.F.celebrado en Vichy. Ya es hora que los HH.·.y Hnas.·.seamos simplemente "personas"con los mismos derechos y obligaciones, al margen de ser masculinos o femeninos.

Utopia, pero menos. dijo...

Recibe por m parte un poco de gratitud, algo de admiración y en lo que queda para llenar la botella, respeto

Administrador dijo...

Felicitar al GODF por tal logro creo que es de justicia

Ricardo Fernández dijo...

De justicia hubieran sido muchas otras cosas:

http://www.victorguerra.net/2008/10/mujeres-y-el-gran-oriente-de-francia.html

Ricardo Fernández dijo...

Ciudadano Utopía: un fuerte abrazo. Muy fuerte. Y Gracias por tus palabras: Esto es un mérito de todos los que hemos empujado sin titubear.

Ricardo Fernández dijo...

Miquel, me alegra encontrarte en el blog y, además, que eso ocurra en "estas circunstancias". Un fuerte abrazo desde Asturias para todos los HH.·. de Mare Nostrum