domingo, septiembre 26

89, rue de la Pompe


Durante esta última semana he tenido la fortuna de recorrer, entre otras muchas, una calle parisina la "rue la Pompe". En una dirección u otra, bien con el metro o con la morada y el descanso como meta, caminé y caminé teniendo a la vista una placa de mármol en la que me llamó la atención un nombre, el de Pierre Brossolette. En Francia en general y en París especialmente, se hace difícil ignorar el peso de la historia y también el paso de las personas a través de ella. Habitual es encontrar una placa con letras doradas que recuerda quién vivió allí; quién cayó; quién hizo una cosa u otra.
La primera vez que escuché el nombre de Pierre Brossolette fue en el cementerio de Gijón. Recuerdo hasta el día exacto: 20 de enero de 2007. Jean Michel Quillardet habló a las doscientas personas que asistíamos a un acto de recuerdo organizado por la Logia de la que soy miembro. Allí pude escuchar versos de Primo Levi y también el nombre y la aterradora experiencia vivida por Pierre Brossolette. Años después, una placa en el número 89 de la rue de la Pompe, en París, me permitió reencontrar aquel recuerdo.
Pierre Brossolette nació en la capital francesa en 1903. Su padre fue inspector de enseñanza y un firme partidario de la educación laica en la escuela, algo que marcó el carácter y formación de Pierre Brossolette, quien orientó su vida también hacia la enseñanza, aunque serán su activismo político y su dedicación periodística los que marcarán decisivamente su existencia.
Brossolette se casó muy joven con Gilberte Bruel, con la que tuvo dos hijos. Ella, tras su desaparición, tomará el relevo, llegando a ser la primera mujer senadora de Francia. De él, aunque durante un tiempo ha sido quizá una figura superada por el protagonismo dado a otras como la de Jean Moulin, se conserva bastante información. Ello permite a día de hoy acercarse a una de las personalidades más relevantes e íntegras surgidas en el seno de todo ese amplio movimiento que fue lo que comunmente conocemos como "Resistencia".
Aunque fue un hombre que militó activamente en las filas del pacifismo y europeísmo enunciados por el socialista Aristide Briand, la llegada al poder en Alemania del nazismo provocará en él una evolución de su pensamiento, convirtiéndose en un detractor del totalitarismo beligerante entonces en boga. Cuando se produce la invasión de Francia en 1940, una vez movilizado, intervendrá como teniente en una campaña caracterizada por la permanente retirada de las tropas francesas, hasta acabar con la rendición y el armisticio del junio. Su comportamiento al frente de la unidad que manda le valdrá, no obstante, el ascenso al grado de capitán.
Durante la ocupación, Pierre Brossolette ejercerá funciones como enlace, contactando con el General de Gaulle en Londres. Varias veces llegará a lanzarse en paracaidas, convirtiéndose en un relevante coordinador del disperso conglomerado de fuerzas opuestas al invasor y al régimen de Pétain. Será precisamente este régimen el que, conocedor de su posición política, le prohiba continuar ejerciendo como profesor. No se desanimará: Pierre y su esposa Gilberte comprarán una pequeña librería en el número 89 de la rue de la Pompe. Desde allí, clandestinamente, circularán textos, publicaciones, y se recogerán y entregarán mensajes.
Brossolette actuó siempre acompañado de cierta fortuna, evitando su detención en muchas ocasiones. Pero la suerte se acaba en febrero de 1944. Un nuevo viaje a Londres se frustra al naufragar a causa del mal tiempo la embarcación que había tomado junto a otro responsable de la Resistencia. Se tiene por cierto que una denuncia permitió la detención de ambos, aunque no su identificación inmediata. Recluidos en Rennes, los alemanes tardarán un mes en saber que han apresado a uno de sus principales enemigos en suelo francés. Es el propio Servicio de Información (la temible SD fundada por Reynhard Heidrich) el que hará las comprobaciones, llevando inmediatamente a Brossolette a París. Allí será torturado en la quinta planta del inmueble ubicado en el número 84 de la Avenida Foch, sede de la Gestapo.
Pierre Brossolette no facilitó información alguna a sus captores. Probablemente se sintió acreedor de una muerte segura. También es muy posible que temiera que, bajo la presión del terrible maltrato, una confesión pudira serle arrancada, poniendo en peligro a quién sabe cuántas personas. En un descuido de su vigilante, logró abrir la ventana de la habitación en la que le habían recluído y se arrojó al vacío. Su cuerpo se golpeó primero con la balconada de la planta inmediatamente inferior para caer finalmente a la calle. Malherido, los alemanes lo trasladaron al hospital de la Salpêtrière. Allí murió a las diez de la noche del día 22 de marzo de 1944.
Pierrre Brossolette fue un activo militante de muchas organizaciones: La liga de derechos del hombre o la liga contra el antisemitismo, por citar algunas. También fue iniciado francmasón del Gran Oriente de Francia en la desaparecida Logia Emile Zola en el año 1927. Posteriormente se afilió a la Logia La Aurora Social, fundada el 27 de mayo de 1853, ubicada en la ciudad de Troyes, y cuya actividad continua a día de hoy.