domingo, julio 18

Una mujer de los Vosgos, iniciada en el Gran Oriente

L´Est Républicain publica esta mañana la noticia que transcribo. Ya he explicado en otras ocasiones eso del tiempo de silencio, razón por la que no entraré a hacer ningún comentario ni sobre lo acertado o desarcertado del asunto; sobre lo exacto o inexacto de la información; o relacionado de cualquier otro modo, directa o indirectamente, con la cuestión.
Bon dimanche!
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Martine (*) es la séptima. Siete, la cifra perfecta, todo un símbolo. Tras cinco hermanas en París y una en Auch, en el Gers, esta mujer de los Vosgos acaba de entrar en el Gran Oriente de Francia, en la Logia Saint Jean du Parfait Désintéressement de Mirecourt (Departamento 88), una de las más antiguas de la Lorena, fundada allá por el año 1760. Desde su fundación el GODF rechazó la iniciación de mujeres. Una pequeña guerrilla acaba de poner fin a esta anomalía. La mixtidad, que no estaba formalmente prohibida en el reglamento general de la pricipal obiediencia masónica francesa, tiene en este momento amparo legal.

"Siempre he luchado por la causa de las mujeres", explica Martine, esposa de un frac-masón del Gran Oriente. "Todas las cuestiones fundamentales se tratan en la Logia. No entiendo por qué únicamente los hombres pueden hacerlo, en tanto que las mujeres pueden aportar una reflexión diferente. Hay un momento en el que se hace necesario librar el combate si la negociación fracasa", nos dice esta mujer que ya ronda la cincuentena y que quiere conservar cierta discreción.

"Nuestras preocupaciones han sido siempre las luchas sociales y la igualdad de sexos. Practicamos una mixtidad social con las cotizaciones fijadas en función de las rentas; ahora vamos a practicar la mixtidad de cerca", señala Pierre (*), uno de los responsables de la Logia de Mirecourt. "Formamos parte de una experiencia inscrita en una tradición viva, no estática, e iniciando a una mujer nos acercamos a ese universalismo pretendido por la franc-masonería".

Anuncios de abandono

La batalla fue dura. Muchos conventos -asamblea general- abordaron la cuestión y rechazaron la mixtidad. Se pusieron palos en las ruedas de quienes amenazaban el orden establecido y se ejercieron en ocasiones fuertes presiones. Todo, antes de que la justicia interna de la asociación les diera la razón. "Las mujeres en una logia masculina constituyen además un valor añadido", afirma Pierre. "Pueden contribuir a un apaciguamiento. Además, una vuelta atrás parece imposible y no es necesario que nadie pruebe el sabor de la amargura", confía.

La llegada de mujeres al Gran Oriente suscita aun reacciones negativas. "He escogido entrar en una obiediencia masculina, no mixta", explica André (de Montbéliard. Ya existe una obediencia mixta, el Derecho Humano. Estoy dispuesto a dejar el Gran Oriente lamentándolo, porque estoy totalmente en desacuerdo con lo que está pasando".

Pierre lamenta estos posibles abandonos: "No comprendo que pueda experimentarse semejante incomodidad por encontrarse en una logia con mujeres. Por la propia fuerza de las cosas, todo encajará en su sitio y la mixitidad será la regla". A esto se puede añadir que para Martine, que busca ante todo un "enriquecimiento personal", la mujer es "inevitable en atención a su forma de ver las cosas y contribuye tan bien como pueden hacerlo los hombres a los avances de la sociedad".

Esta mujer voluntariosa entiende bien lo que signfica "abrir el camino" a otros: "Estoy aquí para empujar", nos dice. Misión cumplida.

Patrick PEROTTO

* Se han modificado los nombres para evitar cualquier posible identificación.

** Traducción hecha por el autor de este blog en la mañana de un soleado domingo, 18 de julio, aniversario de la toma de posesión del H.·. Nicolás Salmerón como Presidente del Gobierno de la I República, algo que aconteció en un semejante día de 1873.