sábado, junio 19

Irène Némirovsky. 70 años después del "Appel" del 18 de Junio


El 18 de junio es un día negro en el calendario de efemérides francesas: Un 18 de junio de 1815 la Guardia Imperial de Napoleón Bonaparte pasaba a mejor vida en Waterloo, y con ella el Primer Imperio. Unos cuantos años después, era Francia entera la que sucumbía ante los panzers nazis. Precisamente en estos días, pasados setenta años, se recuerda aquello que se llamó el Llamamiento del 18 de Junio: Un discurso pronunciado por el General De Gaulle llamando a la resistencia y reproducido en todos los memoriales levantados en el país. No quería dejar pasar esta fecha sin escribir nada y por eso he pensado en traer aquí un reciente descubrimiento.
En los primeros días de enero de este año terminé en París mi primera lectura de una obra de Irène Némirovsky: "El baile". Precisamente, en ese mismo tiempo, visité la casa de los Camondo (de la que ya hablé aquí en otra ocasión) y me pareció encontrar un punto de conexión entre las dos historias y la efeméride que se celebra estos días: La tragedia.Yo no sabía de la existencia de Irène Némirovsky pero he de reconocer que ha sido uno de los hallazgos más enriquecedores que he hecho últimamente.
Nacida en Kiev en 1903, esta maestra de las letras francesas huyó con los suyos de la Revolución de Octubre en 1917. Acabó asentándose en París y licienciándose en Letras en la Sorbona. El ser miembro de una familia rica le permitía veranear en Biarritz, lejos del mundanal ruido parisino y en compañía de su madre que, no obstante, para pegarse la gran vida con su rosario de amantes, la exiliaba lejos de su palacete, enviándola a vivir con el servicio.
Irène Némirovsky empieza a escribir muy joven. Lo hace en francés, aunque maneja con soltura diversos idiomas, incluído el vasco, que aprende durante sus períodos vacacionales. Deposita su primer libro en una editorial en la que no deja señas, temerosa de hacer el ridículo, de forma tal que acaban buscándola a través de un anuncio en la prensa. A partir de ahí su carrera literaria empieza, augurando un brillante porvenir.
La guerra estalla. Comienza la ocupación y la colaboración, experiencias que vive con toda su intensidad y que dejará descritas minuciosamente en "Suite francesa", última obra, inacabada, recopilada por sus dos hijas, traducida a 31 idiomas y recientemente publicada. En 1939 quizá vio pasar una negra sombra ante ella: A pesar de su renombre no obtuvo la nacionalidad francesa y, judía, optó junto con su marido, Michel Epstein, por el bautismo. No le sirvió de nada. Cosida a su ropa, ella y Michel, llevaron durante esos aciagos días la estrella amarilla.
El 3 de octubre de 1940 el gobierno colaboracionista de Vichy publica la ley sobre los ciudadanos de raza judía, el conocido "Estatuto Judío":... los ciudadanos extranjeros de raza judía podrán ser internados en campos especiales, o puestos bajo arresto domiciliario, por decisión del prefecto del departamento en que residan.
Irène opta por refugiarse en el campo. Leer sus notas y su correspondencia resulta sobrecogedor. Se percibe a una mujer que se niega a huir; que rechaza por segunda vez someterse a un exilio. Sin medios, intenta obtener ayuda económica de sus editores que le anticipan algún pago o saldan deudas pendientes. Creo que sintiéndose quiza sobrepasada por los hechos renuncia a todo. Espera. Espera mientras escribe la "Suite francesa" y toma apretujadas notas bajo un pinar al que llega caminando. Allí pasa horas y horas construyendo los personajes de una historia verdadera, que ha llegado a nuestros días para ser algo más que un recordatorio en el calendario.
Nada hace en ese momento presagiar el futuro inmediato de Europa, pero Irène Némirovsky escribe este párrafo bajo el pinar de la Francia humillada en la que se halla prisionera :
"... Al ponerse el sol, un rayo escarlata tiñó de sangre los cascos y las caras, las hinchadas yugulares, los uniformes verdes y al oficial a caballo que mandaba el destacamento. Hasta la señora Angellier se quedó sobrecogida. -Ojalá fuera un presagio...- murmuró."
Irene Némirovsy es detenida por gendarmes franceses el día 13 de julio de 1942. Muere asesinada en Auschwitz Birkenau el 17 de agosto. Desaparecida, su marido no sabe nada de ella. Nadie le facilita información sobre qué ha pasado. Se desespera. Escribe a todos aquellos que pueden conservar algo de influencia. Será deportado tres meses después sin llegar a saber nunca nada de su compañera y morirá en el mismo lugar que Irène en el mes de noviembre. Las dos hijas de la pareja, sin embargo, evitarán la muerte.

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