sábado, mayo 29

Francmasones en La Grande Armée

El texto que transcribo a continuación no es mío. Una vez más el trabajo de Noé (GADLU.INFO) me ha permitido conocer la página francesa "Historia para todos" y acercarme a uno de los trabajos que se publica, referido además a uno de los períodos históricos que más me fascina. *
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Francmasones en la Grande Armée

¿Fue francmasón Napoleón? Ningún documento conocido a día de hoy lo acredita. Pero el ejército napoleónico, por el contrario, era todo un vivero de francmasones ¿Cuál fue la dimensión del fenómeno? ¿Cómo puede explicarse? Alain Pigeard, gran especialista sobre el ejército imperial ante el Eterno (o si se prefiere, ante el Gran Arquitecto...) se ha centrado sobre esta cuestión y expone aquí algunas de sus conclusiones.
Sobre las ruinas de la Iglesia católica
La Francmasonería se benefició en Francia  del movimiento de descristianización que siguió a la Revolución. La autoridad papal rechazada, era percibida entonces como defensa de un trono que se hundía. La Paz de Amiens (1802) lograda por el Primer Cónsul permite reforzar los intercambios con las logias inglesas. El ejército inglés, también fuertemente influído por la francmasonería, contará en 1815 con al menos 409 logias en su seno.
¿Un ejército de masones?
La militancia masónica de oficiales de alto rango y también de los Mariscales del Imperio es conocida. El fenómeno afecta aproximadamente a unos 400 generales y a 18 Mariscales (sobre un total de 26): Augerau, Bernadotte, Brune, Grouchy, Jourdan, Kellermann, Lannes, Lefebvre, Macdonald, Masséna, Mortier, Murat, Ney, Oudinot, Pérignon, Poniatowsky, Sérurier y Soult.
Pero aparte del estado mayor, toda la Grande Armée fue hogar de Francmasones. En 1810 se tiene noticia de al menos 42 logias en 90 regimientos de línea, y otras 18 logias entre 26 regimientos de infantería ligera. El fenómeno afecta especialmente a los regimientos de infantería y, dentro de estos a sus oficiales. Normalmente son francmasones los tenientes o los capitanes y su proporción varía mucho de un regimiento a otro: Así, alguno cuentan con un censo de masones que apenas llega al 7%; otros alcanzan el 44%; y haciendo una media, vienen a representar una cuarta parte de los efectivos.
Véase por ejemplo el detalle extraído del registro general de deliberaciones de la compaía de Reserva del Puy de Dôme. De los tres oficiales de la unidad (el capitán Lejeune, el teniente Dor y el subteniente Meunier), dos de ellos estampan una firma masónica (dos trazos acompañados en ocasiones por unos puntos) si bien los tres los son.
La Francmasonería como seguro de vida.
En este misma unidad de Reserva cuyos cuadros son aguerridos veteranos, llama la atención la presencia de un suboficial masón: el sargento Bonneau ¿Qué llama la atención de este soldado?
Los sinsabores, todo su periplo, su sufrimiento.  Voluntario alistado en 1787 como soldado raso, sargento mayor en 1792 en el batallón de voluntarios de Puy de Dôme, participa fundamentalmente en combates en las proximidades de Mayence. Tiene a 14 hombres bajo su mando cuando sufre un asalto de las tropas enemigas, en el combate recibe ocho heridas y cae prisionero. El coronle al mando lo entrega y deriva al hospital militar de Sedan, donde es atendido y de donde no saldrá sino después de ocho meses.
¿Es este corto período de cautividad el que nos revela el interés por la Francmasonería dentro del ejército?
En efecto, los soldados prisioneros que hacen el signo de rendición masónica parece que son mejor tratados que los otros si encuentran a un hermano entre sus enemigos. La militancia masónica se convierte así y ante todo en un seguro para todos estos militares si les alcanza la mala fortuna.
No puede en consecuencia extrañar que la Francmasonería se haya desarrollado durante la campaña de España, en parte, probablemente por la existencia de contactos con el enemigo británico, pero sobre todo por la nada envidiable suerte de los prisioneros de guerra en este frente, algo que hacía del "seguro masónico" un elemento muy atractivo.
Alain Pigeard cita una anéctoa relacionada con este socorro masónico. Durante la campaña de Rusia, oficiales franceses prisioneros en Oschmiana hicieron el signo de socorro masónico al pasar los ayudas de campo del Zar. De inmediato se ordenó caldear su celda, así como entregarles víveres y ropas.

Fuentes:
Pacaud, Fabien: La compañia de Reserva departamental del Puy de Dôme, Año XIV - 1814, Memoria de Master, Universidad Blaise Pascal LLSH de Clermont Ferrand, 2010.
Pigeard, Alain: Diccionario de la Grande Armée, Tallandier, Biblioteca Napoleónica, 2002

*La traducción del texto ha sido hecha por el autor de este blog, si bien una vez finalizada, buscando un enlace hacia la figura del historiador Alain Pigeard, descubro en la misma página otra traducción al español hecha de forma automática que dejo aquí reseñada.