martes, mayo 25

Autrement faire! (hacer las cosas de otro modo)

Si se me permite, no se trata de trabajar mejor o peor, sino de realizar la labor  e ignorar la crítica por la crítica cada vez que algo se mueve; mirar al frente en busca del horizonte y caminar como se pueda, pero caminar al fin y al cabo. Si se me deja decirlo, lo que importa es sembrar, pero no sal. Si se me permite la expresión, se trata de hacer las cosas de otro modo.
Este mayo ha sido representativo de ese hacer distinto: En los primeros días del mes tenía conocimiento de que la Logia Constante Alona organizaba una tenida blanca cerrada de la que era protagonista don César San Martín Castro, Magistrado y Presidente de la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo del Perú. Y para acabar, me entero por la prensa (Revista Tiempo) de que la Logia W.A.Mozart ha conseguido llevar a su sede a Rosa Díez, diputada y líder del Partido Unión, Progreso y Democracia.
Tenidas blancas cerradas son aquellas en las que los masones invitan a una persona profana a la que quieren escuchar y con la que quieren debatir. Es algo usual en Francia -y supongo y deseo que también en más países- y una herramienta habitual de trabajo del Gran Oriente y de otras organizaciones (todavía no hace mucho que, según la prensa, Pierre Lambicchi dirigía una pregunta relacionada con la laicidad a una ponente de excepción, la dirigente socialista Martine Aubry). Desconozco, no obstante, si en España éste es un útil al que se recurre o si, por el contrario, se trata de una práctica denostada o temida. Desde luego, en lo que se refiere a mi experiencia personal, es la primera vez que tengo conocimiento de la puesta en marcha de este tipo de iniciativas, llevadas además a cabo con todo el rigor reglamentario que la ocasión impone.
El objeto de esta nota no es otro que resaltar la importancia de una actividad que me agrada, pues pone de manifiesto un detalle que caracteriza en buena medida el quehacer de los talleres del Gran Oriente: la justa exteriorización y el ejercicio efectivo del trabajo intelectual. Esto, que era casi un imposible hace no tanto, comienza, gracias a la iniciativa de unos y otros, a convertirse en una realidad en el suelo español. Ése es su gran valor, y ojalá el modelo se reproduzca por aquello que tiene de útil para terminar, o cuando menos debilitar, toda la mitificación que ha ido construyendo la mortífera combinación de dogmatismo e ignorancia, administrada a veces por los propios masones.
En la Logia Constante Alona, César San Martín, que sabe mucho acerca del procesamiento de Alberto Fujimori, habló largo y tendido sobre un enemigo mortal de la democracia: la corrupción. Rosa Díez, en  la Logia W.A.Mozart habló de laicismo y libertades públicas: Masonería en tiempo presente que se limita a trabajar y hacer algo útil en nuestros días.

*La imagen en la que aparece Rosa Díez ha sido obtenida a partir del ejemplar de la revista Tiempo en el que se publica la reseña correspondiente.
**La fotografía de César San Martín ha sido obtenida a partir depósito de imágnes de Google.

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