domingo, abril 11

Domingo de abril



Que gozo estos días de buen humor creo que es algo que no se le escapa a nadie. No sé qué derivas tendrá la resolución de la CSJM del Gran Oriente en el futuro pero, al menos, se puede decir con claridad que hasta aquí hemos llegado y que nos quiten lo bailao. El futuro no lo conoce nadie y son muchas las variables que pueden entrecruzarse pero, lo diré una vez más, la prestidigitación y yo somos incompatibles. Para consultar bolas de cristal éste nunca ha sido un espacio de referencia; tampoco para lanzar hipótesis imprudentes o difundir información carente de todo contraste.
Tanto la prensa francesa como agencias de comunicación y algún que otro espacio reputado, se hacen eco de la decisión adoptada por la magistratura del Gran Oriente. Cito para que puedan ser consultadas de manera directa, el blog Mezetulle -de la filósofa Catherine Kintzler-; la cadena Europa 1, que recoge la siguiente y contundente declaración del Gran Maestro Pierre Lambicchi: "A día de hoy, de las 1200 logias de la obediencia, menos del 10% rechazan recibir como visitantes a las "hermanas". Creo que más o menos se observará la misma proporción par ala iniciación. Ahora, podremos pasar a otra cosa. Este ha sido un debate que ha contaminado el Gran Oriente desde hace una decena de años". Cito también el conocido periódico Liberation; así como la edición digital del Journal du Dimanche; y, finalmente, el apunte de la Agencia France Press, que recoge igualmente la declaración de Gérard Contremoulin, miembro de la dirección actual del Gran Oriente, y que señala que "... esta decisión autoriza a las 1128 logias del Gran Oriente de Francia que lo deseen a iniciar mujeres. No tienen ninguna obligación, pero pueden hacerlo".
Hay que llamar la atención sobre el paso dado por la organización masónica a la que pertenezco: Afrontamos un momento histórico no por el hecho en sí de admitir la "libertad de las logias" en el proceso de iniciación que, hay que explicarlo, no implica el carácter mixto de la Obediencia. El Gran Oriente tiene una regla de oro: su Reglamento y su Constitución. Más allá de la norma escrita no cabe hacer interpretaciones restrictivas de derechos ni obligaciones; y mucho menos cabe amaestrar a los talleres según el capricho voluble y pasajero de unos u otros. El Gran Oriente no es ni mixto, ni masculino, ni femenino. Es una federación de Logias en la que cada Taller es soberano para decidir el Rito con el que trabaja, el contenido y vocación de tal trabajo, y quiénes pueden ser sus integrantes. Ése es precisamente el peso histórico que tiene la decisión que acaba de tomarse: La proclamación de la libertad de las logias en toda su extensión y con todo lo que ello conlleva. Así, si en su momento se hizo una expresa proclama en defensa de la libertad de conciencia de todos sus miembros y se asimiló la libertad y pluralidad de Ritos, en el día de hoy la reconocida "libertad de iniciación" parece que viene a cerrar este ciclo. Y todo eso hecho, creo, que con una gran sabiduría, por fin con una necesaria dosis de prudencia, y recuperando el espíritu del artículo 4 de la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano que luego perfeccionó Olympe de Gouges:

"La libertad política consiste en poder hacer todo aquéllo que no cause perjuicio a los demás. El ejercicio de los derechos naturales de cada persona, no tiene otros límites que los necesarios para garantizar a cualquier otro ser humano el libre ejercicio de los mismos derechos; y estos límites sólo pueden ser determinados por la ley".

*En el vídeo: "Abril", de José Martí.

3 comentarios:

gonzalo dijo...

aquí a la distancia, también es una gran alegría

Gonzalo

Julia Rosa Álvarez Fernández dijo...

Alegrón primaveral.

Ricardo Fernández dijo...

Creo que el sentimiento lo compartimos muchos... ¡Anda, que no hemos trabajado!