lunes, marzo 15

El símbolo perdido


Hay iniciativas que te sorprenden. La de la madrileña Logia Mozart lo ha hecho y para bien. Digamos que para mejor.
Las logias españolas del Gran Oriente de Francia han ido encontrando a lo largo de los años su espacio. El proceso ha tenido y tiene sus complicaciones, sus adversarios, sus cargamentos de recelo. A todos nos ha tocado sufrir alguna inconveniencia; pero creo que resulta más interesante siempre obviar los inútiles agujeros negros y ver -y las más de las veces admirar- los pasos que de un lado a otro de la península permiten que esta otra forma de vivir y entender la masonería (que no es mejor o peor que otras, pero que es la nuestra) vaya acomodándose.
La Logia Mozart ha hecho las cosas bien. Nada menos que un concurso fotográfico que lleva la marca de uno de los títulos más sonoros de estos útlimos tiempos: "El símbolo perdido". El plazo para el envío de los trabajos comienza hoy, razón por la que me ha parecido también simbólico colocar esta nota justo cuando el mes de marzo se parte por la mitad. Y hasta el día 7 de Junio quienes tengan interés podrán enviar las fotografías que retraten el patrimonio simbólico español, un patrimonio que, como bien dejan entrever las bases del concurso, dormita sobre los brazos del olvido de nuestra propia historia.
Decía que la Logia Mozart ha hecho un buen trabajo: Convocar y dar un premio puede parecer sencillo. Que eso tenga una dimensión nacional y lo haga una logia masónica comienza ya a ser algo extraordinario; y que el objeto final sea recuperar activamente un patrimonio semiborrado por el paso del tiempo, contando, entre otras entidades, con la colaboración del Museo de la Francmasonería -una institución prestigiosa, gestionada por el Gran Oriente de Francia, que atesora una buena parte de la cultura masónica europea-, resulta emocionante.
Es un motivo para sentirse feliz y por eso hay que contarlo. Y quería hacerlo a mí manera, expresando junto con los enlaces que permitirán al lector encontrar toda la información que le pueda interesar, mi gratitud y satisfacción.
Viva la amistad,
causa de nuestra alegría.
Viva la masonería.
Viva la franca hermandad.
Y, cómo no ¡Viva el Gran Oriente de Francia!