martes, marzo 23

Como lo de antes...

Por mucho que las ciencias avancen una barbaridad, no puede uno dejar de sorprenderse ante hallazgos como éste que recogía el periódico de hoy. En el barrio de San Vicente de El Entrego, población de la cuenca minera del Nalón famosa por sus cebollas rellenas, se produjo hace pocos días una explosión que afectó a varias casas. Una acumulación de grisú estuvo en el orígen del estallido, que desbarató, como puede apreciarse en la instantánea, un bloque de viviendas con gran susto de los vecinos.
En este blog, en el que siempre hay hueco para el humor, no puedo dejar de homenajear al heróico jilguero que, cobijado en su jaula y colgado de uno de los ganchos del tendal de la casa, está dispuesto a entregar su vida -no le queda otra- en el caso de que se produzca una nueva fuga del gas ponzoñoso. La cuenca y sus cosas.
Cuando era niño, mi bisabuelo, que picó todo el carbón que quiso en el Pozo San Luis de La Nueva, me contaba lo de la jaula y el pájaro. Se ve que, pasados los años, los viejos métodos de detección del grisú prevalecen frente a la protección civil, la seguridad en el medio laboral y "todo eso moderno".