viernes, noviembre 27

Luz del Caribe: El Rito Francés en Puerto Rico


Hace pocos días recibí un correo en el que se me comunicaba la creación de la primera logia que trabaja en Rito Francés en la isla de Puerto Rico. Me llevé una gran alegría porque, siendo un trabajo callado y silencioso que se ha prolongado más o menos dos años (desde que, vía telefónica, se me pidió que echara una mano), quienes lo han puesto materialmente en práctica han logrado llevar a buen puerto -y nunca mejor dicho- tan orgullosa nave.
El pasado día 22 de noviembre, encendió sus luces la Respetable Logia Luz del Caribe, adscrita al Gran Oriente Nacional de Puerto Rico, que cuenta asimismo con su Gran Capítulo de Altos Grados de Rito Francés. La peculiaridad de este taller es que es el primero que utiliza como mecánica de trabajo el Rito Francés en la isla; y el motivo de que haga esta referencia en un blog en el que no existe la costumbre de entrar en cuestiones ligadas al funcionamiento de los talleres, o a los asuntos internos de logias y obediencias que no se publicitan previamente en prensa, obedece sencillamente a mi voluntad de dar las gracias a esos hermanos que en Puerto Rico han hecho esto posible.
Puesto que quiero evitar todo reflejo de vanidad en esta nota no haré otro comentario que no sea expresar un sentimiento de alegría compartida por muchas personas. Porque somos muchas las personas que en España, en Francia, y en otras partes del mundo, entendemos que las herramientas de trabajo que durante siglos han utilizado las logias, no pueden ser empleadas como inflexibles dogmas de fe que sirven únicamente para enfrentar y segregar.
Pertenezco a una Obediencia organizada como una federación de ritos y en la que quienes amamos el Rito Francés, lo hacemos sin despreciar la íntima elección que han hecho otros por concepciones filosóficas distintas a la nuestra.
Mi felicitación a los hermanos que integran la Logia Luz del Caribe; mi agradecimiento por las palabras que me han hecho llegar. Y mi deseo -y el de muchos- para que su empeño siga dando frutos al otro lado de este océano que no es capaz de alejarnos.
¡Salud y trabajo!

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