viernes, octubre 9

¡Viva la Virgen!


Durante los días 11, 12 y 13 de octubre, los concejales del Ayuntamiento de Zaragoza se verán obligados a acudir, con sus bandas oficiales de cargo público incluidas, a diversas ofrendas florales, misas y otros actos religiosos.
Concretamente, el día 11, tocará presenciar y escuchar un "responso" en la Iglesia del Portillo; el día 12, corresponde conmemoración de la advocación de la Virgen zaragozana, y tocará la recepción por los munícipes de ramos de flores, que luego serán depositados solemnemente en el acto que suele retransmitir Radio Televisión Española. Después los señores concejales tendrán que escuchar una "misa pontifical", eso sí, solemne; y tras tan importante evento, el Sr. Alcalde, de la mano del Sr. Obispo, realizará una nueva ofrenda a la Virgen, que lo contemplará todo entre agradecida y ruborizada por el agasajo.
El día 13 de octubre los concejales ya no tendrán que llevar la banda oficial que les caracteriza como servidores públicos, esto es, de unos y de otros, con independencia de sus creencias religiosas. No tendrán que llevar banda pero sí "traje oscuro", según reza la ordenanza municipal que regula el particular estatuto confesional -o aconfesional, que habrá quien tenga rostro para emplear esta palabra en semejantes circunstancias-. Vestidos así, con total ausencia de color, los señores concejales visitarán a la Virgen en su camarín. Allí los recibirá ella, y también la cesta de fruta que le entregarán que, a buen seguro, no será de esas que confecciona Mercadona para llevar a un enfermito. Seguidamente terminará el puente laico del Pilar con una visita de la corporación a la Basílica del Sagrado Corazón, si bien ignoro qué se le ha perdido allí al respetable ayuntamiento. Según las malas lenguas, no obstante, procederá entonces incorporarse al cortejo en recorrido procesional por la ciudad.
Decir para acabar, en honor a la verdad y a lo que es justo, que el Sr. Alcalde de Zaragoza es don Juan Alberto Belloch, miembro del Partido Socialista Obrero Español. Habida cuenta de que ya no está bien visto eso de quemar iglesias, sí me dan ganas de coger el carnet del partido y darle fuego gracias a ejemplos como el descrito y que antecede.

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2 comentarios:

Julia Rosa Álvarez Fernández dijo...

Creo que este mismo alcalde se empecinó en que en Zaragoza hubiera una calle con el nombre de Escrivá de Balaguer.
No entiendo que hace en el PSOE.
Incongruencias las hay en todas partes. Si es católico a nivel personal, creo que vive en pecado, según la madre iglesia, puesto que es divorciado y casado con una divorciada, creo. En fin, parece sacarle provecho a todas las situaciones.

Ricardo Fernández dijo...

Sí, se trata del mismo alcalde: Quitó el nombre de una calle que homenajeaba a un golpista y le puso el de San Escrivá... Yo, todo hay que decirlo, no me esperaba este tipo de cosas de este señor... Me parece lamentable.