domingo, octubre 4

¿Mixtidad? ¡No: Libertad de Logias!


Tras haber publicado la semana pasada el artículo de Jean Michel Quillardet, traigo en esta ocasión otro texto interesante escrito por Charles Aramburu, miembro del Gran Oriente de Francia y, concretamente, de una de las Logias que, aplicando el Reglamento vigente, ha decidido iniciar a un todo ser humano sin atender a más requerimientos que a los que el propio texto legal exige.
El artículo ha aparecido en uno de los blogs que recientemente he destacado en mi lista de enlaces: el de la filósofa Catherine Kintzler. Creo que merece la pena escuchar la palabra de este jurista al que conozco personalmente, con el que he compartido alguna que otra conversación, banco en algún Convento, y la misma aspiración igualitaria en el seno de la Obediencia masónica en la que nos hemos encontrado.

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Pertenezco a una de las cinco logias del GODF que, en 2008, iniciaron a seis hermanas, reconocidas públicamente como tales por el Gran Maestro del GODF (que sin embargo rechaza ahora su inscripción admnistrativa). Sin pretender resolver y cerrar este debate que dura ya siglos (y sobre el que las Asambleas del GODF se han ocupado regularmente nada menos que desde 1869), me gustaría volver a la cuestión planteada a los Conventos del GODF de los años 2008 y 2009, que versaba no sobre la "mixtidad", sino sobre la libertad de las Logias para iniciar sin distinción de "género". Mi aportación tiene en este caso su origen en la praxis.
Lejos de reivindicar una "transgresión", mi Logia tiene plena conciencia de haber aplicado mediante esta iniciación, el derecho "masónico" y también la legalidad de la República. Es necesario precisar que los estatutos del GODF, asociación regulada por la ley de 1901 (N.T.: Ley de Asociaciones francesa, y que reconoció este derecho por primera vez) desde el año 1913 (N.T.: año de inscripción en la Prefectura), no contienen ninguna estipulación relativa al "género", al contrario de lo que sucede con la Gran Logia Nacional de Francia, la Gran Logia de Francia (ambas masculinas), o la Gran Logia Femenina de Francia (exclusivamente femenina).
Dicho lo anterior, contrariamente a lo que piensa Jean François R. (N.T.: otro articulista que participa en el debate en el blog al que se hacía antes referencia), el Convento del Gran Oriente de Francia no ha "escogido la no mixtidad".
¿Sobre qué tenía que pronunciarse? En modo alguno sobre la "mixtidad" pues plantarla, comportaría de hecho la obligación para todas las Logias de atender y examinar las candidaturas presentadas por mujeres: algo que en este momento yo no reivindico. La cuestión planteada trataba sobre la libertad de las Logias de iniciar -o no- mujeres. Cuestión completamente redundante al desprenderse la existencia de tal libertad de los propios estatutos de la asociación, pero en todo caso indispensable para contribuir al "aggiornamento" de la Obediencia, implicando necesariamente el asentimiento de sus miembros, que son las Logias.

¿Ha votado entonces este Convento la "no libertad"? El rechazo de todo debate, las presiones y manipulaciones varias, la violación repetida de las reglas estatutarias, hipotecan seriamente el alcance del voto. El desorden más absoluto ha reinado, hasta el punto de que el propio Convento rechazó aprobar el acta de la sesión. Siendo un poco agudo se puede decir sobre qué se pronunciaron muchos delegados: sin duda, muchos temieron ver imponerse la mixtidad en el seno de sus logias. Digámoslo más claro: Este Convento no sirvió para nada.
Plantearé tres cuestiones en torno al debate que tiene lugar en el blog Mezetulle:
1.- Catherine Kintzler y Jean François R. hablan sobre un tema legítimo, la mixtidad, pero no aclaran nada sobre la cuestión planteada en el GODF: la libertad de las Logias.
2.- Ni Catherine Kintzler ni Jean François R. están equivocados desde el punto de vista "iniciático". Pero desde el punto de vista de la historia y el progreso de la humanidad estamos ante otra cosa diferente: Y el progreso se hace... Progresivamente, y mediante el debate.
3.- Reconozco perfectamente el derecho de Jean François R. de no querer trabajar más que entre hombres en su Logia, aunque yo no comparta esa forma de ver las cosas, y no se trata de impedirle ejercitar su opición. Pero esta tolerancia debe ser "mutua", algo que es perfectamente posible como voy a indicar luego.
Seamos "realistas", que es casi tanto como decir prácticos. El Gran Oriente de Francia es a la vez una especie de "federación de Logias" y una asociación iniciática (ésta es su "seña de identidad"). Esto es precisamente lo que hace de la libertad de las Logias a la vez ser cuestión y respuesta.
Cada Logia define soberanamente el que va a ser su "camino iniciático" con arreglo al cual va a proceder, principalemente, a la recepción de nuevos miembros. La elección de un rito en vez de otro forma parte de esto; pero sucede otro tanto con el deseo de trabajar entre hombres, o con Hermanas que vienen de visita, o con Hermanas iniciadas en el seno de la Logia (caso de al menos seis Logias en el GODF).
Aunque no tenga ninguna creencia religiosa, en tanto que no me reconozco el derecho de negar la calidad masónica de las Logias que trabajan "a la gloria del Gran Arquitecto", tampoco me reconozco el de negar a los demás la elección de la masculinidad: constato que es dominante en la Francmasonería francesa (de la que sólamente el 11% de sus adeptos son mujeres, teniendo en cuenta a la totalidad de las Obediencias). La libertad no es divisible.
Esta afirmación hay que entenderla, tomando en cuenta mis propias convicciones universalistas, bajo la reserva de que se trate de una elección iniciática razonada, y no como la expresión de una pasión profana. Porque la libertad iniciática es el único argumento invocable -y además inatacable- en favor de la masculinidad de una Logia. Cualquier otra consideracón (por ejemplo, "la cuestión erótica") puede suponer la existencia de un problema (de hecho lo prueba el debate habido sobre el blog "Mezatulle"), y un objeto de debate recurrente, pero en todo caso incapaz de comprometer el sentido común.
A partir de aquí, la libertad de las Logias es la única solución masónica: que nadie pretenda imponer a los demás su propia elección inciática y que todos respeten los principios y estatutos de la asociación que los federa.
¿Cómo se hubieran expresado los delegados del Convento del GODF si hubieran tenido la ocasión de oír estos argumentos en el curso de un debate que fue rechazado? ¡Estoy seguro que no habría existido un 56% en contra! No se trata de rehacer la historia, pero la rueda girará ineluctable....
Finalmente, ¿por qué no continuar con la reflexión en el blog de una filósofa?
Respetar la diversidad de opciones (sexuadas o no) de las Logias, es admitir, incluso aunque no se comparta esa elección, que algunos Francmasones no se encuentran cómodos ante una experiencia que compromete su intimidad espiritual ante mujeres, tal y como atestigua en el fondo Jean-François R. Esto evolucionará, sin duda, pero a muy largo plazo.
Dicho de otro modo, como buenos laicos que somos, distingamos la esfera privada (entiéndase personal) del camino masónico elegido por la Logia, y la esfera pública de la asociación de Logias que es el Gran Oriente de Francia, definida por sus propios estatutos sin establecer diferenciación alguna entre las personas en función del género.
El respeto a la libertad de conciencia (del que forma parte la propia elección iniciática) lleva a un ateo a admitir que otros ciudadanos convivan con opciones religiosas aunque él las juzgue falsas, y todo ello en el marco de la legalidad democrática (N.T.: "legalidad de la República" en el texto original). Lo que hay que descartar en un corpus social organizado no es la creencia en sí (aunque se la combata filosóficamente), sino la pretensión de las religiones, en el ámbito de la sociedad "profana", de regentar la esfera pública; del mismo modo, en el GODF, ha de rechazarse la pretensión de los "masculinistas" de imponer la ley particular de su Logia al conjunto de una Obediencia que, por el contrario, ha hecho una elección universalista, no sexuada, como mínimo desde el año 1913, aunque esta no haya sido puesta en práctica hasta el año 2008.

Charles Arambourou, ha sido profesor y funcionario. En la actualidad es Magistrado en el ámbito financiero. Es miembro de la Unión de Familias Laicas.


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