domingo, septiembre 13

Cuentos para tontos

A nadie pasa desapercibida la notable repercusión en diversos medios de comunicación del resultado de la última Asamblea del Gran Oriente de Francia. Apenas quince minutos después de producirse la vergonzante votación en torno a la iniciación de mujeres, la Agencia France Press ya recogía el resultado y las declaraciones del Consejero responsable de comunicación externa de la Obediencia. Le Monde, Le Figaró, Le Progrès y otros periódicos se centraron en analizar las consecuencias del voto y alguno de ellos en apuntar la dirección de la "versión oficial", que empieza a transmitirse a lo que se conoce como "mundo profano".
En efecto, el resultado de la Asamblea de Lyon sobre la cuestión de la libre admisión de todo ser humano en las logias que lo desearan, ha oscurecido otros aspectos que, al tiempo en que escribo, se pretenden ofrecer como un paso de especial trascendencia para la organización: Por primera vez en la historia del Gran Oriente de Francia, el laicismo será un concepto recogido expresamente en sus textos reguladores básicos. Algo que sucede precisamente cuando en la República Francesa ve la luz la Ley Carle -que introduce de la mano de Sarkozy los cimientos de la escuela concertada-, o cuando la patria del anhelado laicismo reconoce desde diciembre último, con todos los efectos posibles, los diplomas y títulos académicos librados por las autoridades del Estado Vaticano. Antes, el laicismo se hacía; no se escribía. Hoy, por contra, parece que nos contentamos con bien poco.
Apenas nadie habla pues de la recién incorporada "laïcité" a los textos legales del Gran Oriente de Francia, pero sí se está comenzando a pergeñar, como antes decía, el discurso capaz de tapar la vergüenza y la estupefacción que produce el rechazo a la iniciación de mujeres en la masonería que representa la principal Obediencia de la Europa continental. Lo de que ese discurso será capaz de clarear el oscuro tinte del ridículo está por ver, pero, por lo que se va leyendo y escuchando, alguien lo intentará valiéndose de un portavoz nefasto.
Las ideas fundamentales en las que se basa este cuento para tontos que se repetirá una y otra vez, son las siguientes:

a) El Gran Oriente admite desde 1974 a las mujeres como visitantes en la mayor parte de las logias de la obediencia, luego es mixto de facto.
b) Lo que el Gran Oriente acaba de decidir no tiene más efectos que los puramente administrativos.
c) Históricamente el Gran Oriente ha sostenido los grandes combates del feminismo en pro de la igualdad y la libertad personal y sexual de las mujeres.

Es muy probable -así lo deseo al menos- que quien contribuya a sembrar semejante relicario de despropósitos y medias verdades, se encuentre ante algún apuro a la hora de encararse con gente profana, que no por profana va a ser estúpida. A nadie se le puede escapar que "visitar "y "estar con todas las consecuencias" son dos cosas muy diferentes; y tampoco se puede obviar que si lo que se está haciendo con las mujeres "desde el punto de vista administrativo" se hiciera, por ejemplo, con personas de color, ardería Troya. Lo de la Historia escrita con mayúsculas es otro dislate: Una organización que tiene por objeto difundir la luz de la razón no puede vivir de rentas. O continúa permanentemente generando ideas o muere. Las bondades de ayer no prolongan sus efectos indefinidamente en el tiempo. Cierto es que el Gran Oriente apostó decididamente por llevar a los textos legales derechos de las mujeres, pero ello no es óbice a que a día de hoy -la fecha que nos importa- un hombre y una mujer son muy diferentes a la hora de tratar su integracion en una organización masónica sin que haya una explicación admisible. Y no hablo aquí únicamente del Gran Oriente de Francia. Aparte de la existencia de pseudo obediencias nacidas para dar satisfacción al mandil patriarcal de turno, no hay que olvidar los cambalaches que se montan algunas entidades para iniciar sin papeles a las mujeres -eso está pasando-; y también están todos los que no tienen problema en reconcer a sus miembros varones capacidad de "doble afiliación" (ser miembro a la vez de dos organizaciones), pero no a sus mujeres. Podríamos seguir profundizando en todo lo que hay tras la supuesta apuesta por la mixtidad de muchos, que todavía no saben siquiera utilizar la palabra correcta para referirse a la situación, y que aprovechan el "statu quo" para denigrar al vecino y hacer mala política a costa de las faldas: "Nosotros sí admitimos mujeres. Beba Coca-Cola".
Podríamos seguir profundizando pero vamos a guardar el cartucho, porque la batalla apenas ha hecho que comenzar... A no ser que nuestros soldados se cansen, factor con el que hay que contar habida cuenta que los masones de hoy ya no somos como aquellos de La Comuna: Siempre tenemos mucho que hacer.
Hablando de La Comuna y volviendo a lo que me ha animado a escribir este domingo, entre las múltiples noticias recogidas en medios de comunicación he querido hacerme eco de una de ellas, publicada en el órgano oficial de la Izquierda Republicana Francesa. "Respublica" se llama el periódico. Más abajo he colocado el enlace correspondiente para que quien quiera acceder a la versión original pueda hacerlo. Me ha parecido un artículo interesante aunque no muy bien construido. Interesante porque en párrafos cortos describe la evolución del Gran Oriente, algo que explica por qué muchos persistimos en el empeño de cambiar las cosas y no claudicar. No bien construido porque, seguro que sin mala fe, anula toda referencia a otras organizaciones masónicas existentes y que integran el campo adogmático, poniéndole nombre y apellidos únicamente a la entidad en la que milito. No bien construido también porque apenas sí hace referencia a lo que ha sucedido hace una semana. En todo caso, muy interesante y útil.
Muy buen domingo y mejor semana.

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El Gran Oriente rechaza la iniciación de mujeres: un análisis sobre la franc-masonería

Autor: Evaristo
Fuente: Diario Respublica (órgano oficial de la Izquierda Republicana francesa)
Publicado el pasado miércoles, 9 de septiembre de2009

La franc-masonería existe desde hace ya tres siglos. Nació en Londres, en 1717, a partir de la decisión de cuatro logias de crear lo que se conoció como Gran Logia de Londres. Esta decisión, filosófica y progresiva, se tomó en medio de un ambiente de guerra civil religiosa y durante la reconstrucción de Londres, la ciudad más grande del mundo en aquel momento y que había sido destruida tras el incendio que la asoló a finales del siglo XVII.

A lo largo de estos tres siglos tres son las principales corrientes que existen en su seno: la corriente filosófica y progresiva, la corriente conservadora y retrógrada y la corriente que pretende transforamr a las organizaciones masónicas en un aparato ideológico del Estado, bien en su versión progresista, conservadora o reaccionaria.

En Francia, la llegada de la masonería allá por el año 1720, permitió el agrupamiento de la burguesía ilustrada del siglo de las Luces en el marco de una lógica filosófica y progresiva. Este colectivo librará la dura batalla por la hegemonía ideológica necesaria para la transformación social, tal como luego teorizó el gran filósofo comunista italiano Antonio Gramsci.

Este colectivo se materializó y organizó a partir de la constitución del Gran Oriente de Francia en 1786. Su influencia en la revolución francesa será importante, tanto por las ideas que aportará como por los numerosos parlamentarios que formarán parte de él. En todas las formaciones habrá masones, hasta entre los girondinos y los "montañeses" ("montagnards" en el texto original).

Tras lo que fue conocido como reacción de Thermidor, el Gran Oriente de Francia se convirtió bajo el mandato de Napoleón en un aparato ideológico del Estado napoleónico. La caída del emperador y el retorno a Francia de la monarquía clerical y reaccionaria, darán paso a un período de retroceso de la franc-masonería, ampliamente controlada por el poder que, de hecho, nombra a sus grandes maestros. La llegada al poder de Napoleón "le petit" (Napoleón III para los historiadores) cambiará la situación. Queriendo hacer como su antepasado, volverá a dar alas a la franc-masonería que, paradójicamente en sus bases, sobre todo a partir de 1860, se convertirá en un importante punto de encuentro republicano. A pesar de todo ello, la masonería sufrirá una división: Logias completas tomarán partido por la Comuna en tanto que otras van a sostener las masacres reaccionarias agrupadas en torno a Thiers (N.T.: Responsable de la represión con que se inaugura la III República Francesa. El Gran Oriente de Francia continúa recordando hoy, cada Primero de Mayo, los fusilamientos de comuneros que tuvieron lugar en el Muro de los Federados, en el parisino cementerio de Père Lachaise). Karl Marx se hará eco de todo ello tanto en su obra como en su acción política.

Tras los acontecimientos descritos, por segunda vez en su historia, la franc-masonería va a jugar un papel filosófico y progresivo durante la Tercera República, en contra de quienes pretendían la restauración de la monarquía, en contra del clericalismo católico y a favor de los cambios y avances sociales e institucionales. Todos los partidos de izquierda (partido radical-socialista y partido socialista) y de extrema izquierda cuentan con franc-masones entre sus miembros; Cachin y Marty, por ejemplo, miembros del Partido Comunista en 1920, abandonarán la franc-masonería a raíz de la que fue conocida como "Condición 22" -no oficial, pero aplicada- establecida por la III Internacional, y que prohibía la doble militancia franc-masónica y comunista.

1901 (año de la ley que legalizó las asociaciones) y 1914 (la Gran Guerra) van a representar para la franc-masoneria una convulsión de la que todavía no se ha terminado de hablar. Durante la Segunda Guerra Mundial verá a sus "mejores" miembros partir hacia la resistencia para no regresar nunca. Hay que resaltar que a petición de Marcel Paul (ministro comunista tras la Liberación que había organizado una red de resistencia durante la guerra con franc-masones), el Gran Oriente recibió tras la derrota nazi una carta firmada por Léon Mauvais, destacado miembro de la dirección del Partido Comunista de Francia, en la que se ponía de manifiesto el fin de la aplicación de la "Condición 22 de Zinoviev. De este modo los comunistas volvieron a las logias.

Tras la Liberación, la franc-masonería verá un poco mermado su peso a causa de las bajas sufridas y de los muertos habidos en el campo de honor. No obstante, durante los treinta años que seguirán a la Liberación, la corriente filosófica y progresiva continuará siendo mayoritaria hasta el punto de tener una gran influencia sobre leyes favorables a la contracepción y a la interrupción voluntaria del embarazo. Digámoslo sin ambages, en la batalla librada en torno a la ley de 1975 (N.T.:ley del aborto en Francia) se recogerán los votos de la totalidad de la izquierda y de una parte de la derecha. Los parlamentarios franc-masones de izquierda y derecha van a jugar un papel decisivo en torno a la figura de Pierre Simon, un militante destacado de lo que se empezaba a conocer en el momento como "planificación familiar", y van a animar la intervención en el hemiciclo de los diputados más activistas, a donde llevarán la lucha sostenida por las feministas en el seno del movimiento social.

Luego vino el agujero negro. El desarrollo de la mundialización neoliberal en los años setenta va a cambiar las tornas. La corriente conservadora y retrógrada de la franc-masonería se desarrolla. Los intelectuales y actores sociales tan interesados en otro tiempo por la franc-masonería van a empezar a fijarse en otras organizaciones.

El último canto del cisne se producirá con la celebración del encuentro republicano de Créteil, el 21 de octubre de 1989, que agrupará a más de 1500 personas y que escenificará el comienzo de la balla para la aprobación de la ley contra la presencia de símbolos religiosos en la escuela.

Cuando despunta el año 1992, el Gran Oriente abandonará este trabajo militante dinamitando su propia iniciativa de conmemoración del bicentenario de la Revolución (República en el texto original), organizada sin mucho entusiasmo.

Luego, en 1995, el Gran Oriente de Francia se dispuso a autorizar que las candidaturas a la presidencia de la República pudieran hacer su campaña en la sede de la organización. Así, en vez de ser -como había sucedido en el pasado- el lugar de emisión de nuevas ideas, el Gran Oriente pasó a convertirse en el lugar de recepción del conjunto de confusiones intelectuales de la sociedad.

Hoy, la franc-masonería francesa se divide entre la Gran Logia Nacional Francesa (segunda obediencia francesa afiliada al Vaticano anglosajón), que aspira a convertirse en el aparato ideológico del Estado al servicio del neoliberalismo, y la franc-masonería adogmática, infiltrada también por la corriente conservadora. Es este el ambiente que hay que tener en cuenta para analizar el sentido del voto del Convento del Gran Oriente que da título a este artículo.

No obstante, la historia no ha terminado. La corriente filosófica y progresiva que en la actualidad representa a una sólida minoría, tiene a su favor el compromiso histórico del Gran Oriente, sobradamente citado en sus constituciones así como en los rituales de la franc-masonería adogmática. El futuro nos dirá en qué se convertirá este sistema de organización másonico, todavía fuerte, con más de 130.000 miembros en Francia.