viernes, septiembre 11

Alan Turing, in memoriam

Se habla estos días de la campaña promovida por el mundo académico y un amplio colectivo de ciudadanos en Gran Bretaña, con el fin de rehabilitar el recuerdo y la figura de Alan Turing. El matemático británico, padre de lo que hoy conocemos como inteligencia artificial, colaboró con un grupo de científicos de su país en el desciframiento del sistema de códigos utilizados por los nazis durante la contienda mundial. Muchas películas han contado esta historia, centrándose más en la captura de la máquina "Enigma" -utilizada por los alemanes para cifrar sus comunicaciones- que en la silenciosa labor que permitió salvar miles de vidas y ganar la guerra al nazismo. La intervención de Turing fue decisiva, siendo elevado a la categoría de héroe al finalizar la Segunda Guerra Mundial.
En el año 1951 Alan Turing tenía 39 años. Trabajaba entonces en la Universidad de Manchester en donde, compatibilizándolo con su labor docente, desarrolló un proyecto de investigación que llevaría a la fabricación de una de las primeras computadoras del mundo. En esa época conoció a Arnold Murray, un chico de 19 años con el que mantuvo relaciones sexuales en varias ocasiones. Arnold Murray, compinchado con terceras personas, desvalijaba las casas de sus amantes ocasionales, y Alan Turing no fue una excepción. Actuaba con la seguridad que propiciaba el temor de las víctimas a denunciar el delito, pues podía descubrirse su condición homosexual.
Sin embargo, cuando se perpetró el robo en la vivienda de Alan Turing éste acudió a la policía a denunciarlo. Inmediatamente hubo de aclarar que conocía a Murray, revelando que había mantenido con el muchacho una relación de carácter homosexual.
Fue el principio del fin. Alan Turing fue procesado y sometido a jucio por "conducta indecente"y perversión sexual". La condena que recayó sobre él, además del escándalo y el descrédito social, fue de dos años de privación de libertad. Se le prohibió abandonar el país. Y para evitar la cárcel ,aceptó someterse a una medida terapéutica utilizada entonces para "curar" a los homosexuales: le inyectaron hormonas femeninas hasta que le crecieron pechos.
La humillación venció a Alan Turing, que terminó por suicidarse arrinconado, víctima de la hipócrita homofobia de siempre, entonces dominante en el Reino Unido.
En el día de hoy Gordon Brown, Primer Ministro británico, ha manifestado que Alan Turing es un "un verdadero héroe de la guerra" que "merece el reconocimiento por su contribución a la humanidad". El mandatario ha continuado diciendo: "Sin su destacada contribución, la historia de la Guerra Mundial podría haber sido muy diferente. Es por esa deuda de gratitud que tenemos con él que resulta más horrendo el tratamiento tan inhumano que sufrió. Me siento muy orgulloso de decir : Lo lamentamos. Te merecías algo mejor".

Se estima que en aplicación de la legislación penal de la que fue víctima Alan Turing, más de cien mil personas sufrieron la castración química en el Reino Unido.

No hay comentarios: