jueves, agosto 27

Viva el Gran Oriente


Acabo de terminar la traducción del artículo publicado en Le Monde en el día de ayer. El texto acaba de llegarme y lo he adaptado al castellano a toda prisa. Creo que he conseguido respetar el sentido y el espíritu de la carta abierta firmada por varios grandes maestros de la obediencia y aparecida en uno de los más prestigiosos diarios franceses.
Esto es algo que suele suceder en días previos a la celebración de una Asamblea de la obediencia. Pero es la primera vez que de forma conjunta el texto no es suscrito por el gran maestro predecesor al que se encuentra en ejercicio, sino por los que han gobernado la organización en el último cuarto de siglo.
El contenido del texto tiene sus líneas maestras de las que obtener conclusiones. Y tiene también, redactado con una gran maestría que se aprecia muchísimo mejor en la versión francesa, una buena colección de guiños de los que los diferentes exégetas sacarán la conclusión que más les plazca. Quizá, pensándolo bien, pueda ser uno de esos textos capaces de dejar contentos a todos. Probablemente no es mi caso: Prefiero más claridad sobre algunos extremos en los que han abundado las medias tintas durante muchos años. En todo caso, se trata de un texto y una importante referencia tener en cuenta, publicado pocos días antes de la celebración de la Asamblea anual del año 2009 del Gran Oriente de Francia. Buena lectura a todos y a todas. Abstenerse enemigos de la masonería, pues no encontrarán sino otra prueba más de la universal conspiración con la que se pretende dominar el mundo y todo lo que en él mora.

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La Franc-masonería, sus valores y la crisis

LE MONDE 26.08.09 14h52 •

El Gran Oriente de Francia nace de una voluntad singular: combinar el proceso iniciático que es una búsqueda de emancipación individual y de sabiduría laica y la participación cívica en favor de una sociedad "más justa y más esclarecida". Estamos comprometidos con un Gran Oriente orgulloso de esta historia, de su historia. Estrechamente asociado con las conquistas de la República indivisible, laica, democrática y social, con sus valores comunes, empezando por la libertad absoluta de conciencia, que es rico por la diversidad de sus logias, la pluralidad de sus ritos, sus prácticas democráticas, la participación cívica de sus miembros.
Defendemos un Gran Oriente comprometido a través de la acción de sus miembros, y también comprometido de forma colectiva a partir de las decisiones tomadas por sus diferentes asambleas.

Deseamos un Gran Oriente más unido si cabe y más dinámico, consciente del ideal democrático (de la República en el texto original), capaz de idear el futuro para que las conquistas de la ciencia (nuevas tecnologías, energías o terapias) y el dominio humano, dentro del respeto al medio ambiente, sean puestos al servicio de todas las mujeres y de todos los hombres y no de intereses particulares. Teniendo en cuenta este objetivo, esperamos del Gran Oriente que más allá de la política y actuando dentro del respeto a la opinión de cada uno de sus miembros, contribuya a los grandes debates de la sociedad mediante la elaboración de propuestas concretas, de cara a promover la libertad y la igualdad de derechos entre toda la ciudadanía.

La crisis económica y social ahonda peligrosamente las desigualdades a escala planetaria; los efectos perniciosos de un sistema que considera al ser humano como un medio y no como un fin, deteriora los lazos cívicos y agudiza los egoísmos; el retorno de los miedos, de los oscurantismos, de los odios xenófobos, antisemitas, racistas, sexistas, la escalada de las amenazas a la paz internacional: todo obliga a los francmasones a reafirmar la ética republicana para defender y extender la democracia.
El hundimiento de modelos, el fracaso dramático de las grandes utopías políticas del siglo XX provocan en algunas personas un sentimiento de vacío, de disolución de señas de identidad, de pérdida de objetivos y desencanto.

La Europa de la ciudadanía y de los derechos sociales que anhelamos se revela hoy fundamentalmente como un espacio de intercambio para comerciantes. La Democracia (República en el original en francés), para la que todas las mujeres y hombres, con independencia de us origne, su sexo, su color de piel, sus convicciones religiosas, filosóficas, políticas, nacen y permanecen libres e iguales en derechos, se fragiliza poniendo en duda su propia identidad, sus valores, su indivisibilidad. El ideal laico sufre ataques permanentes y la Organización de Naciones Unidas se ha convertido en un recinto en el que se perpetran todo tipo de ofensivas dirigidas a poner en solfa las libertades garantizadas por la Declaración Universal de los Derechos Humanos, a negar la libertad de creer o de no creer y de poder criticar una religión, a censurar la libertad para todo ser humano, en particular las mujeres, de disponer de su propio cuerpo.

En todas partes la sociedad se crispa y tensa, dejando lugar -como ya sucedió en el pasado- a populismos y extremismos emergentes. La historia nos enseña que es en este terreno donde enraíza el poder autoritario y a menudo también totalitario. Esta situación no puede dejarnos indiferentes: El riesgo es mortal para los valores que defendemos.

A veces hemos estado en desacuerdo entre nosotros, hemos sido adversarios en un momento determinado o durante un mandato, pero siempre hemos colocado al Gran Oriente y sus principios por encima de nuestras divergencias.

Antiguos grandes maestros, no nos remontamos con vanidad al momento en que ejercimos nuestras funciones, pero desde luego no tenemos ninguna vergüenza a la hora de asumir las responsabilidades de nuestros balances respectivos, ampliamente validados por el voto de las diferentes asambleas. Nuestra obligación es la de permanecer a disposición de nuestra obediencia, de sus miembros, de sus logias, de sus instituciones y de sus elegidos al servicio de nuestro ideal común.

Por todo lo anterior deseamos un Gran Oriente federación de logias libres, fiel a su ética humanista y laica, a su tradición iniciática, capaz de evolucionar con el mundo. Una obediencia que sepa gestionar de forma democratica el conjunto de cuestiones internas que se plantean, las reformas necesarias para su funcionamiento y también las cuestiones ligadas a la mixtidad (en tanto que las logias han abierto sus puertas a las hermanas desde hace mucho tiempo) respetando la exigencia de salvaguarda de la libertad de las logias y la unidad de la obediencia. Una obediencia orgullosa de la promoción del aperturismo hacia otras obediencias: Estos son los principales objetivos que los firmantes tienen en común.

Es precisamente en los períodos de crisis y de dudas en los que la francmasonería encuentra todo su sentido, su razón de ser. Rechazando la resignación, el Gran Oriente debe contribuir tanto en el interior como en el exterior a un nuevo e indispensable encendido de las Luces. Si no quiere traicionar el papel que ha desempeñado durante siglos, debe oponerse firmemente a toda transformación que perjudique las conquistas sociales y que no tengan por objeto presevar su existencia misma, sino, al contrario, volver a concepciones ideológicas ya superadas y retrógradas.

Para nosotros, no cabe negociación sobre esto. La historia social, al igual que la del progreso de las ideas, es un camino hacia adelante; no puede haber una regresión. Permaneceremos de manera indefectible ligados a la defensa de la libertad de conciencia individual y del laicismo del que hemos sido a menudo promotores; estos valores han asegurado la paz religiosa durante mucho tiempo.

Estamos dispuestos a participar en toda discusión, en toda colaboración que tenga por finalidad una sociedad mejor. Pero, fieles a nuestra historia y a nuestra filosofía desde hace ya tres siglos, no podemos sino oponernos a todo ataque a los derechos humanos y a todo retroceso del progreso de la sociedad democrática.


Gilbert Abergel, Alain Bauer, Bernard Brandmeyer, Paul Gourdot (fallecido el pasado 24 juin), Philippe Guglielmi, Patrick Kessel, Jacques Lafouge, Jean Michel Quillardet, Jean-Robert Ragache, antiguos Grandes Maestros del Gran Oriente de Francia.

3 comentarios:

Utopia, pero menos. dijo...

Para empezar el curso le sube a una la moral, ¿ verdad?

Ricardo Fernández dijo...

A que sí... ¡Por eso mismo lo puse!
Adelante, adelante...

sagasta dijo...

Avant....pero si es curioso si...Bauer come back......