sábado, julio 25

El diálogo social


Ayer se rompió eso que llaman diálogo social. Tras dos meses de intensas negociaciones, como rezaba hoy algún titular de prensa, la tan esperada foto de ver a los propietarios de los medios de producción y a quienes los padecen dándose la mano, se ha convertido en una espesa humareda y luego en nada.
Aquel patrono que hablaba del paréntesis en la economía de mercado porque venían mal dadas, se ha subido a la parra y, después de haber despachado en una cena con el máximo líder de la oposición -perdonen que no me levante- , ha dicho que no, que el zapato le viene pequeño y le aprieta. La culpa de todo ello evidentemente -y como viene sucediendo en los últimos cinco años- es de Zapatero, cuya nueva fechoría consiste en despilfarrar los dineros de los españoles abocándolos a no poder comer -como decía hace pocos días, enchida, muy enchida de razón, Rita Barberá-, negándose a adoptar medidas que inciten al empresariado español a contratar a los menesterosos obreros.
No ha habido espacio ni para la decepción. Díaz Ferrán, el hombre del paréntesis y cabeza visible de la patronal española, ya dejó todo dicho no hace tanto, cuando soltó aquello de que Esperanza Aguirre era cojonuda. Con semejante modelo y tras haber cenado con Rajoy, estaba claro que no tendríamos una segunda edición de los pactos de la Moncloa ni de coña.
Ahora ya lo sabemos todos: el Gobierno no gobierna y el rojerío sindical se ha enrocado en unas posiciones de intransigencia que han hecho inviable todo acuerdo y bla, bla, bla...
Entre tanto siguen mexando por nos, e nos temos que decir que chove...

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Tengo la sensación que en estos tiempos de crisis cada uno tiene que mantener sus posiciones más allá del verano .. forma parte del espectátáculo... Después de Agosto... la tensión melodramática disminuirá y todo cambiará para seguir todo igual.. saludsos.. Miguel Bernardo

Ricardo Fernández dijo...

Pues no sé qué te diga, Miguel: A mí me da que no. Me da que los de enfrente lo tienen muy fácil para hacer piña y la hacen. Pero bueno, lo de prestidigitador no se me ha dado nunca muy bien: A ver qué pasa en septiembre. Un fuerte abrazo.