sábado, junio 20

Figeac


En la fotografía, Pierre Lambicchi, Gran Maestro del Gran Oriente de Francia en este momento, acompañado de la alcaldesa de Figeac y otras autoridades.

La semana pasada estuve en Figeac. 1900 kilómetros en mi Ibiza rojo del año 92, abollado y viejo, en el que regresé con un ruido extraño que desapareció un poco antes de llegar a Montauban.
Visitar Figeac no es que sea muy recomendable. Debería ser obligatorio. Sí, forzoso para aquellos a los que les guste ese "esprit français" que a algunos nos hace perder toda objetividad -bendita confianza inquebrantable-, anhelando que llegue el día del retiro y uno pueda cruzar la frontera para decir "au revoir" a esto que tanto lo harta a veces. No obstante, conociéndome, seguro que luego no pararé quieto hasta regresar ¡Quién sabe!
Figeac, cuyo hijo más ilustre es hasta la fecha Champollion, se encuentra en el corazón del Lot. No pude disfrutar mucho de la población, que me pareció una preciosidad y, según me contaron, con un mercado muy animado y lleno de encanto. El entorno es una maravilla. Se parece mucho a Asturias. Las colinas quizá están un poco más gastadas por la erosión y, oh maravilla, no hay esa plaga invasora que son los eucaliptos y que tanto afean nuestro país. Castaños, robles... Hasta pude ver por primera vez en mi vida una morera dando fruto. Sí, hay que volver a Figeac sin congresos de por medio y con tiempo suficiente para visitar todos los alrededores. Merece la pena.
Participé en las reuniones del Congreso de las que no hablaré, pues resultan cargadas de burocracia y tampoco importan a nadie más que a los que debemos estar; y asistí a la conferencia de prensa que dió el Gran Maestre, Pierre Lambicchi, en el Ayuntamiento de la ciudad, acompañado de otros miembros de la dirección del GODF y de la alcaldesa de la ciudad.
He de confesar que no me gustó -que me disgustaron mucho-, las respuestas que se dieron a algunas cuestiones: evasivas que yo mismo he tenido que soltar con idéntico desagrado cuando alguna periodista me ha preguntado lo de "si se admiten mujeres en las logias del GODF". Decir que somos mixtos desde 1974 o que admitimos la iniciación de las mujeres desde 1902 es un cuento que se agota en sí mismo porque la gente no es tonta; y es una afirmación que no resiste el mínimo examen de alguien que asista a la entrevista un poco enterado de la diferencia entre los derechos de admisión y pertenencia. Desdichadamente, parece que se sigue contando con la desinformación como aliado. Y luego nos quejamos de la mala prensa a pesar de todo lo que luchamos y hacemos para que llegue de nosotros una imagen real, alejada de la de comeniños, machistas empedernidos, arañas infiltradas en las cortes palaciegas, amigos de nuestros amigos y nada más, hombres de negocios e intereses oscuros.
Más tarde -vuelvo a retomar el hilo-, ante 200 personas, Pierre Lambicchi habló, chasqueó la lengua, y remitió al auditorio en repetidas ocasiones al sitio web del Gran Oriente de Francia, con lo que fue inevitable para algunos asistentes preguntarse qué hacíamos todos allí si podíamos resolver las dudas en nuestras casas respectivas. Entre respuestas a medias, o que no se contestaron como algunos esperábamos, y mientras al ponente le daba tiempo a atender la mensajería del teléfono móvil, sí deslizó dos conceptos y una reflexión que me guardo, que me gustaron mucho y que planteó muy bien: El simbolismo reductor y el liberador. No hablaré de eso, pues daría para un largo, muy largo texto y no es este ahora el objetivo, pero sí digo que al menos por éso mereció la pena.
Creo que se nota demasiado que echo de menos a Jean Michel Quillardet ¡Qué le voy a hacer! Nunca hay nadie imprescindible.
Figeac, en todo caso -y esto es lo más importante-, tuvo momentos buenos y hasta hubo tiempo para tomar una cerveza en muy buena compañía.
Transcribo a continuación la noticia aparecida en la prensa local, La Depeche, para general conocimiento:

Figeac. La Franc-masonería acogida

El Gran Oriente de Francia celebró una conferencia.


Pierre Lambicchi, Gran Maestro del Gran Oriente de Francia, ha estado en Figeac con ocasión de la celebración del congreso de las logias masónicas del Sur de Francia y de España, que ha reunido a sus 70 representantes. Recordó que esta Obediencia cuenta con más de 48.000 miembros.
"El objetivo -dijo- es desarrollar la comunicación para hablar de nuestra orientación social y prestar también atención a las ideas que nos llegan. Representamos un corpus social y no tenemos ningún miedo a decir que somos francmasones. Se trata de defender una masonería social. En lo que toca a esta imagen de una sociedad secreta, en lo único que consiste el secreto masónico es en algo íntimo, una búsqueda propia a cada persona. Esto es así a pesar de que en algunos medios uno no pueda decir que es masón.
Cada una de las 1200 logias estudia los temas propuestos y votados para contribuir a una síntesis naciona. "La más importante de las reflexiones en el momento actual afecta a la revisión de la legislación bioética y a la defensa del laicismo, continuamente amenazado", remarcó Pierre Lambicchi.
El método masónico supone una disciplina utilizando ritos, simbolismo, y la ilustración recíproca a partir del intercambio de posiciones. Los masones están habitualmente presentes en la vida activa y civil gracias a sus métodos de reflexión. El Gran Maestro afirma: "La gente es curiosa, la masonería hace soñar".


1 comentario:

Julia Rosa Álvarez Fernández dijo...

Al leer lo de 48.000 miembros, me acordé de la ministra; me encanta la palabra "miembra", probablemente por puro despecho, pero me encanta.