domingo, mayo 3

Dos de mayo

¡Gijón! ¡Gijón! El mar en oleadas
vierte en ti su infinita poesía,
y el sol primaveral bello te envía
sus caricias fulgentes, nacaradas.

Por doquier tus suaves pomaradas
perfuman el ambiente de alegría.
Y, doquiera también, la brisa pía
purifica tus calles esmaltadas.

Vaya hoy mi canto a ti, con dulce acento,
mientras oigo del mar los soberanos
arrullos, y transporte el raudo viento

mi saludo a los nobles asturianos.
¡Es la ofrenda de un vivir sentimiento
al pueblo en que naciera Jovellanos!

Gijón, primavera de 1919


Este soneto figura recogido en la placa que hace unos años, al finalizar las obras de restauración de la que fuera su casa, fue colocada por el Ayuntamiento de Gijón. Ayer, en torno a este lugar, un buen grupo de hombres y mujeres portando, algunos y algunas, bandas azules con el compás y la escuadra bordados, recordaba a la voz del proletariado, a de las mujeres sometidas, a la de los que desafiaban el pensamiento único.
Rosario Acuña falleció un cinco de mayo de 1923 pero la Logia que lleva su nombre no rememora tanto su dejar de existir como aquello que hizo o quiso hacer. Ayer, con ese propósito, fuimos acompañados por las Logias del Lot, región del sur de Francia, amalgamando en una pequeña manifestación a la Gran Logia Femenina, a la Federación Francesa del Derecho Humano y al propio Gran Oriente. Probablemente, desde hace muchos, muchos años, nunca haya habido tantos masones y masonas delante de la casa de la librepensadora acogida en Gijón gracias, entre otras cosas, al esfuerzo hecho por el Ateneo Obrero de principios del siglo XX, y cuyos "descendientes" también estaban ayer presentes. Dulce Gallego, concejala del Ayuntamiento de Gijón, también intervino para recordar la palabra combativa de Rosario Acuña en defensa de la igualdad y liberación de la mujer; algo necesario todavía en el día hoy donde este pensamiento, lejos de ser un anacronismo, continúa teniendo, desgraciadamente, una incontestable vigencia.
A todos y a todas, mi agradecimiento, que sé que también es el sentimiento de gratitud de toda mi logia. A todos y a todas, esto es, a quienes llevaban la banda azul y a quienes no la llevaban. A todos y a todas, esto es, también a quienes llegaron tarde pero dieron muestra de cuál era su voluntad. Gracias tamibién a quienes se acordaron para bien de todos nosotros en el día de ayer, por muy lejos que se encuentren.

2 comentarios:

Julia Rosa Álvarez Fernández dijo...

Querido Ricardo, también estábamos personas que no portábamos banda alguna... dicho, por supuesto, con todo el despecho del mundo.

Ricardo Fernández dijo...

Me he quedado cortito con el agradecimiento.
Gracias por la observación, que no cae en saco roto.