lunes, abril 6

Masonería y mujer, mujer y masonería

El viernes se emitía por la emisora de radio francesa France Culture un programa dedicado a la masonería femenina y a la realidad de la mixtidad en la masonería gala.
Aparte de dedicarle atención por razones obvias, he traducido la introducción que en la página de la emisora esboza el contenido de la emisión.
Pulsando en la imagen se puede acceder al podcast correspondiente y escuchar el programa en su totalidad, algo que recomiendo (aunque esté en francés) a quien tenga interés sobre el particular, pues ilustra muy bien las grandes diferencias que todavía existen entre la masonería de "aquí" y la de "allá", así como las que afectan al tratamiento informativo que se le da a la cuestión en nuestros medios de comunicación y en la radio pública francesa.
Especial atención le dedico en esta presentación a la intervención de Pierre Lambicchi, Gran Maestre del Gran Oriente de Francia, que habla allá por el minuto 26 del programa. No entro en jucios, pues no es el lugar ni el momento, pero me llama la atención la respuesta a la última cuestión que se le hace. No sé si seré mal pensado, pero hasta percibo cierto alivio cuando dice que por lo menos el Gran Oriente tardará ¡veinte años! en poder tener una Gran Maestra. Explica que hacen falta quince años de maestría para optar al cargo; más otros tres para lograr la maestría... Sí, ¡veinte años es nada!... qué feliz la mirada, errante en las sobras, te busca y te nombra...
Pierre Lambicchi le contesta a la periodista que comparte el razonamiento hecho por las logias que han iniciado mujeres en el seno del Gran Oriente -masones libres en logias libres-, pero que desde que se han incorporado a la entidad, que es una Federación de Logias, han de ajustarse a su Reglamento y a Constitución.
La periodista, con algo de mala leche, insiste: "Pero en el Reglamento del Gran Oriente no hay ninguna prohibición a la iniciación de las mujeres"... Y él entrevistado responde ¡"Pero señora! en la época en que se redactó nadie se planteaba esta posibilidad..." En lo que no se entra -y si la periodista lo hubiera sabido habría puesto en un gran aprieto al entrevistado- es en que la asamblea del Gran Oriente ha rechazado dos veces consecutivas, en 2007 y 2008, definirse como una Obediencia exclusivamente masculina, modificando el reglamento en este sentido.
Pierre Lambicchi señala en su corta intervención en este reportaje que en el Gran Oriente de Francia el Convento es soberano y éste es quien debe decidir: sucedió con la iniciación de los judíos -frente a la que no existe ningún impedimento-; y sucedió de nuevo con la iniciación de los ateos, dando el paso terrible para los deistas de proclamar el principio de libertad de conciencia.
Decididamente -y esta es una nota muy personal- en Francia hace mucho que nadie lee el artículo IV de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. En caso contrario no estaríamos como estamos... Y evitaríamos estar como vamos a estar dentro de pocos meses... Opinión muy personal, insisto (y ojalá me equivoque).


Un reportaje de Inès Segré y Rafik Zenine
La francmasonería, un universo percibido a menudo como exclusivamente masculino, cueta hoy con alrededor de 25000 mujeres repartidas entre diferentes obediencias mixtas.
La mixtidad en masonería provoca siempre remolinos en el seno de las obediencias masculinas, y si algunos no ponen en duda la admisión de las mujeres en las logias, en el Gran Oriente de Francia, la cuestión está en el orden del día. La principal obediencia masculina debe hacer frente a iniciaciones "ilegales" de hermanas por algunas de sus logias. Mientras se espera la decisión del próximo Convento (asamblea anual de los representantes de las logias) en septiembre de 2009, los disidentes se callan a fin de respetar el statu quo pactado con la obediencia y el Gran Maestro explica su posición. Pero tras la cuestión de la mixtidad se esconden otras apuestas, entre las que destaca la que pretende una mayor implicación de la francmasonería en el mundo.
Algunas francmasonas expresan su deseo de una mayor trasparencia; Michèle Baron desea que la francamasonería abandone su gelidez y evoca la dificultad de las obediencias frente a la construcción europea. Miembros de la Comisión de laicidad de la Gran Logia Femenina de Francia presenta sus trabajos y explican el porqué la laicidad es siempre un valor esencia para la condición femenina. Danièle Juette, evoca el feminismo de la principal obediencia mixta, el Droit Humain, un feminismo que en francmasonería se declina en plural.
Al hilo de los encuentros mantenidos, descubrimos mujeres que declaran unanimemente haber vivido un enriquecimiento personal, una apertura al mundo, y el descubrimiento de que "se puede vivir en ese mundo de otro modo", tal y como dice Joëlle.

Con :
Françoise Jupeau Réquillard, hostoriadora ;
Michèle Baron, ex Gran Maestra de la Gran Logia Mixta Universal
Danièle Juette, médica psiquiatra y Gran Maestra de L’Ordre International Mixte « Le Droit Humain » ;
Françoise Grux, Gran Maestra Adjunta de la Gran Logia Femenina de Francia ;
Anne-Marie Pénin, presidente de la comisión conventual de laicidad de la Gran Logia Femenina de Francia ;
Pierre Lambicchi, Gran Maestre del Gran Oriente de Francia ;
Nadia, Laurence, Joëlle, Léopoldine, Marie-Anne, Francesca, Françoise Moati, Micheline La Cognac, Pierre et Paul.

Productora Coordinadora: Irène Omélianenko
Productora Delegada : Inès Segré
Realización : Rafik Zenine

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