domingo, febrero 1

Arucas

De las noticias que he leido a lo largo de la semana ha habido una que me ha agrietado la serenidad y me ha dejado muy mal cuerpo, y que pasa por se uno de esos episodios rescatados del olvido rodeado de vacilaciones oficiales y rechazo por parte de quienes creen que todas estas cosas suceden por ánimo de revancha. Es una de esas historias de miedo y sangre sobre las que no podemos construir el futuro pero que, en mi opinión, hemos de conocer precisamente para que determinadas cosas no vuelvan nunca a pasar, y para que el miedo y el horror no puedan hacer nada ya entre nosotros, y menos levantar el mañana de toda una sociedad.
El relato de los sucesos me ha hecho recordar a las personas arrojadas vivas al Pozu Funeres, en Laviana; pero en este caso todo sucedió muy lejos de Asturias, en las Palmas de Gran Canaria, en Arucas. Pienso que toda España debe estar llena, además de cunetas y zanjas, de hondos pozos en los que se arrojó a la República misma, hecha carne y huesos de los hombres y mujeres que la sostuvieron. Lo decía Miguel Hernández en sus versos de guerra: "...Que España no es España, que es una enorme fosa, los bárbaros la quieren de ese modo..." Y parece que fue cierto.
En Arucas han aparecido los restos de diecinueve personas en un pozo ubicado en el lugar conocido como Llano de las Brujas. Se trata de la mayor fosa común localizada hasta la fecha en las Islas Canarias, tomada por los golpistas en 1936 ya desde el primer momento de la insurrección contra el legítimo gobierno republicano. Algunos de los huesos localizados presentan huellas de óxido de cobre, de lo que el equipo técnico que ha realizado la recuperación de restos ha deducido que las personas fueron conducidas hasta el lugar atadas con cables eléctricos, en una posición que no pretendió otra cosa que hacer más doloroso el sufrimiento previo a la ejecución.
Los cuerpos han aparecido deshechos: Tras la ejecución se les arrojó por el pozo, con una caída de cincuenta metros.
A pesar del destrozo que presentan los restos, un cráneo ha podido extraerse en buen estado En él puede apreciarse la huella limpia del disparo a quemarropa. A una de las víctimas le reventaron la mandíbula de un tiro. Luego la arrojaron por la sima como al resto.
Se han rescatado por el momento nueve cuerpos. Y se está a la espera de obtener nueva financiación que permita recuperar a las otras diez personas que siguen en el pozo del Llano de las Brujas.
Por cierto, entre los objetos aparecidos y recuperados en la exhumación se ha encontrado una medalla del Ayuntamiento, todo un símbolo de lo que quiso enterrar el franquismo y abrasar de paso bajo la cal viva, el miedo y el silencio.
Boca del Pozu Funeres, en Laviana, Asturias.

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