jueves, enero 15

Cosas claras


Lo que es tener las cosas claras y estar en posesión de la verdad. En Barcelona van a toda velocidad por la Diagonal un par de autobuses municipales pregonando la buena nueva agnóstica: Ciudadano, ciudadana, a lo mejor dios no existe. Disfrute de los días y las tardes. Ríase Ud. de sí mismo y de los demás. No ponga cara de muermo a la mínima ni se estriña cada dos por tres. La vida es bella y a lo mejor nadie le aguarda al otro lado, agazapado en una nube, para asestarle un golpe justiciero a modo de cobro por lo malo que ha sido aquí o allá.
A la vez, por Madrid, van a toda velocidad otros autobuses evangélicos que anuncian sin admitir ninguna posibilidad de error, que dios sí existe y que además está, por si alguna duda había, en Cristo. Así que ojito. Está en Cristo y nos vigila. No sé si podemos hacer cualquier cosa o tenemos que atenernos a la legislación vigente. Pero el caso es que está ahí.
En su momento, en relación con el primero de los episodios publicitarios patrocinado por Ateus de Catalunya, me llamó mucho la atención ese adverbio: "posiblemente". Javier Otaola escribía un artículo anteayer sin reparar en él y centrándose más en la idea de respeto a la creencia y a la no creencia. "Posiblemente" no constituye por sí una afirmación tajante. Lo que es posible también puede no serlo, pero se ve que algunos no manejamos posiciones indiscutibles y sigue quedando en nuestro subconsciente el peso de la duda: a lo mejor sí existe. Y nos espera...
Hubiera preferido una campaña verdaderamente atea: Ciudadano, dios no existe. Se lo inventa cada comunidad humana para explicar aquello que escapa a la fuerza de la razón, y como primera fórmula conocida de explotación y sumisión del ser humano por el ser humano. Ciudadano, ciudadana, dios no existe: libérese de ese peso y disfrute de la vida sin impedir lo propio al resto.
Sin embargo he tenido que conformarme con la "posibilidad" de la inexistencia, como en Londres. Pero como esto no es la Gran Bretaña, rápidamente ha aparecido la fe hecha certeza en Madrid, capital de España, galopando a lomos de un autobús de una empresa municipal cuya gestión probablemente haya sido encomendada a alguna habilidad privada. Ya va siendo hora de que la comunidad musulmana contrate su par de autobuses para que surquen, por ejemplo, la calle Uría de la invicta y heróica capital de Asturias proclamando a los cuatro vientos que no hay más dios que Alá y que Mahoma es su profeta. A ver quién lo va a discutir.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Buenas tardes

No se lo que soy, pero si se quien soy . Despues de esta tontería, no sé como los llamados ateos pueden gastar su tiempo en darle más publicidad a un Dios. Dice el refrán que no hay mayor desprecio que no haber aprecio. Y encima hay que pedirles un papel en el que se dice que no cree en ellos.
¿Tan poca seguridad tienen en ellos los ateos, como pora poner su forma de pensar por escrito? ¿necesitan una estructura civil que emule las ceremonias de la iglesia?.
Yo no se si dios existe o no, lo que aspiro es que me deje en paz a mi libre hacer. por eso na le digo y na le pido. Pasamos mutuamente el uno del otro

Andabao

César dijo...

Señor Ricardo Fernandez,tanto que escribe podria hacer algo por toda la gente que sufre en Chile por haber sido robados por los masones que encabezaba Jorge Carvajal (ojala Q.E.P.D.) y que tanto que habla de la masoneria y bla,bla,bla,hable de ese tema y ayude escribiendo algo que ayude en las cuasas que tienen en los tribunales chilenos contra los masones ladrones, los trabajadores chilenos se lo agradeceran.

Pedro Tolosa de Oviedo.

Ricardo Fernández dijo...

Señor César Pedro Tolosa de Oviedo, Ud. que tanto lee y glu, glu, glu, debería saber que uno escribe y habla de lo que le da la gana. Y ese es mi caso.

Anónimo dijo...

Señor Fernandez de nuevo lo encuentro hablando estupideces y de los trabajadores que tienen en la miseria sus venerables hermanos Chilenos ¡QUE?.¡Haga algo cuerdo y hable de esto no de estupideces.

Atentamente Leonel Meza de Asturias

Ricardo Fernández dijo...

Escribo de lo que me apetece, no de lo que Ud. quiere.
Y si no le gusta ya sabe donde está la puerta.
Ni por la razón, ni por la fuerza me pondré al servicio de su parecer.
¿Le quedó claro?
Y esto es lo último que escribo y lo último que en este blog se publica en relacion con esta cuestion. Ni se moleste en contestar.