lunes, octubre 13

¿Por la parte demandada?


Me hacía eco ayer de una noticia de prensa sobre un hecho lamentable, injusto y triste. Está bien, sí, está bien que intentemos dar explicaciones sobre el porqué de las cosas; que se recoja y difunda el parecer y la razón oficial que la autoridad da sobre los hechos. Pero si eso es así, démosle también voz a la otra parte para que de este modo, leyendo lo de unos y lo de otros, cada cual pueda forjarse una imagen lo más aproximada posible a la realidad.
Si ahora nos encontramos con un doble proceso contra cinco logias por un lado y los 169 maestros que las integran por otro, es -parece ser- porque no se ha atendido la petición de la "nueva" dirección de la Obediencia de "renunciar" a la iniciación de seis personas ¿Cómo se puede renunciar a una iniciación? Lo sabrán en París o en Londres. A mí se me hace una cuestión teologal excesivamente compleja.
La contrapartida ofrecida por los "desobedientes" en el diálogo entablado, fue la de no menear más el asunto; no tocarlo; aguardar al Convento de 2009, pues se había logrado al menos que, por una vez, las logias llevaran el mandato de discutir sobre hasta dónde alcanza su soberanía (la propia y la ajena) y si pueden, en función de eso, iniciar a todo tipo de seres humanos. Se propuso que estas seis personas, mujeres (por si alguien tenía alguna duda), pudieran trabajar bajo una total discrección, sin provocaciones, sin ruidos. Se asumió la renuncia a todo contacto con la prensa; a todo recurso a la justicia ordinaria; se planteó asimismo no promover más iniciaciones habida cuenta del resultado de la Asamblea de Lyon; y se manifestó el compromiso por parte de los "desobiedientes" de colaborar con la alta dirección para la preparación de propuestas de cara a la próxima Convención... Esto también está escrito y es lo que dice la otra parte.
Se cerró el encuentro con el compromiso de ambas partes, de volver a verse antes del examen de la apelación de una de las Logias sobre las que existe ya un acuerdo no firme de suspensión, para intentar encontrar una vía de arreglo. Ni un mal gesto. Ni una mala palabra. Ni una abierta confrontación insalvable.
Sin embargo comenzaron a llegar las citaciones para comparecer el día 17 de octubre ante lo que conocemos como justicia masónica a los 169 rebeldes.
El día 18 de octubre dice la prensa -y no la antimasónica como el diario L´Express- que serán suspendidas las otras tres logias que quedan. Sólo falta ya sembrar sal para que no crezca la hierba como en Cartago.
Es conocido que siempre he defendido una vía prudente y que no me ha gustado la precipitación con la que, a mi juicio, se ha actuado. Pero los excesos en el ejercicio de la autoridad, el escarnio ejemplarizante, me han parecido y me parecerán siempre un ultraje perpetrado contra quien lo padece. Si se siguen dando vueltas de tuerca acabaremos pasando la rosca, y esta vuelta no era necesaria.
¿De veras hace falta este auto de fe? ¿Para qué? ¿A quién calma? ¿A quién satisfacen 169 mártires? Cada cual que saque la conclusión que quiera. Que crea a una parte o a otra. Mi opinión es ya sobradamente conocida y no cejaré en ningún momento de mi existencia -que espero que sea prolongada y gozosa de buena salud- en defender algo que considero justo. Caiga lo que caiga. Me da igual. Y si no fuera así, como escribía Galdós, siempre habrá una lengua viva para decir aquello de que ¡Zaragoza no se rinde!