jueves, octubre 30

La reina no entiende


No, la reina no entiende nada. Aunque parece que ha tratado de disimular el gazapo diciendo que "ella no fue", algo apunta a que piensa que se puede colapsar el mundo si los que no son gays se ponen a hacer una celebración por tal motivo. Ha confesado ante la periodista Pilar Urbano su incomprensión hacia la celebración del Día del Orgullo, el 28 de Junio, conmemoración de la primera rebelión del colectivo de personas homosexuales en Estados Unidos, allá por los años 70, y que ha quedado como una fecha de reivindicación más, igual que el día de los trabajadores, el de las mujeres... Y es que lo que a la reina le debe costar comprender es que quienes sistemáticamente han sido pisoteados, por un motivo u otro, tengan todavía ganas de empecinarse y levantar la cabeza.
Tampoco entiende la reina lo del matrimonio. Dice que los gays podrán casarse pero que eso no es un matrimonio. Viene ella y, haciendo un ejercicio de atrevida ignorancia, nos lo cuenta, que para eso es reina de todos los españoles y cobija en su real ser la esencia de la sacrosanta institución del matrimonio civil.
Termine la frase, mujer, y diga lo que en el fondo piensa la homófoba que lleva dentro: Tanto tiempo mordiéndose la lengua y siendo "una buena profesional" -como la definió en una ocasión su consorte- para acabar con esta pifia y rematar con eso de que quiere religión en los colegios ¿cuál le parece mejor? Ahora tenemos donde escoger, mujer ¿Le parece bien el islam? ¿No? ¿Por qué, mujer? ¿Prefiere tal vez cualquier otro culto disidente? No me dirá usted que lo que quiere es que se imparta religión católica... Nunca lo habría imaginado, aunque sí es cierto que tantas meriendas y besamanos con Rouco deberían haberme llevado a esa conclusión. Soy un ingenuo, mi reina, yo siempre me creí aquello de la teoría del "reserve power"que me contaban en la facultad. Ahora veo que está ahí como podría haber sido gacetillera de Ana Rosa Quintana. Cállese, mi reina. Cállese y, al menos por deferencia, deje vivir al personal sometido a esa divina providencia deconstruida merced a la cual vive usted sentada.
Ahora grite conmigo ¡Viva España con honra!... Y ya sabe cómo sigue la proclama.