martes, septiembre 16

Siempre nos quedará Lyon


Sí, siempre nos quedará Lyon, y París, y Toulouse... Y tantos pequeños pueblos en los que uno deja volar la imaginación y ya no escucha el impertiente timbre del teléfono móvil que te desquicia incluso cuando no suena.
He dejado pasar unos días antes de escribir algo sobre esa ciudad que surge entre dos ríos: el Ródano y el Saona; las dos lentas lenguas de agua que se encuentran en el león francés.
Cuando ya he regresado y encontrado el sitio en mi nuevo lugar de trabajo y en mi casa, sí pienso que no he disfrutado del todo como caminante, pues cuando no llovió, me encontré encerrado en un enorme palacio de congresos, escuchando recitales de números y presupuestos, o argumentos de todos los colores en torno a los temas objeto de discusión.
¿Con qué impresión vuelvo de esta Asamblea General del Gran Oriente de Francia? Ay, aquí es inevitable acordarme de alguien que me alegró todos y cada uno de los días lyoneses: Él decía aquello que yo suscribo y que le prometí dejaría aquí grabado con letras de oro (al menos esa es mi voluntad): "Informe a la Logia: Éste, queridos hermanos, ha sido el Convento de Lourdes. Virgencita, virgencita, que me quede como estoy".
Y sí, en efecto, como estábamos estamos y hemos quedado. Ni adelante ni atrás sino todo lo contrario. Sólo un buen dato: en la posición que valientemente algunos -no todos- defendíamos ante aquella honorable asamblea, se logró un avance. Nos hemos quedado a once votos del cambio histórico, de la libertad de los Talleres para iniciar a todos las seres que pueden, llegado el momento, integrar la especie humana.
Y por qué no decirlo, otra buena y extraordinaria noticia: Por primera vez en un Convento del Gran Oriente se escuchó hablar en español. Más de mil delegados pudieron aproximarse un poquito más y sentir de cerca el calor de nuestro orgullo, pero sobre todo de nuestra identidad y firmeza. Así que permitidme, aunque sólo sea por una vez, exhibir cierta inmodesta satisfacción.
Lo demás, conventualmente hablando, sin pena ni gloria. Y también sin gloria ni pena: Se aprobó la creación de una Comisión de Desarrollo Sostenible (recuerdo que la cumbre de Río data de 1992 ó 1993; no está mal: 15 años de retraso. Aunque jugamos con la ventaja de que hay Obediencias que ni saben lo que es el desarrollo, ni la sostenibilidad, ni les importa lo más mínimo). Muy mal organizado lo de las comidas en aquel Gran Salón del Pueblo, pues me quedé sin poder usar los bonos nutritivos los dos días. Aquí los conservo a los pobres, usándolos de marcapáginas en una novela de Truman Capote que estoy leyendo. El primero me quedé sin comer por H; el segundo por B. Pero nadie se asuste que no pasé hambre. Más bien al contrario, creo que he vivido la experiencia gastronómica más impactante de toda mi vida; tanto que el año que viene repito, si bien, creo, asistiré como un vulgar y afortunado turista para tranquilidad de algunos corazónes inquietos.
De Lyon guardaré muchos recuerdos asociados al descubrimiento de una ciudad que me pareció, en esta breve visita, tan extraordinaria como hermosa. Sus innumerables puentes; el sol dorando las paredes de las casas del "Vieux Lyon" alineadas junto al río; las calles empedradas; las plazas; las anécdotas: Alguien me regalaba libros cada vez que pasaba, camino del martirio de la reunión, ante un puesto de venta; y en uno de esos libros descubrí que en la plaza de Bellecour, en la que ahora se levanta una enorme estatua de bronce dedicada al Rey Sol, Jean Jacques Rousseau descubrió, muerto de curiosidad, el lado oscuro de la fuerza al caer seducido por un varón.
De Lyon guardaré el recuerdo de los buenos amigos; de los viejos amigos y hermanos reencontrados, conocidos, abrazados; de Lyon me queda, me quedará siempre un renacer de muchas cosas que alumbrarán -estoy seguro- nuevos y sencillos frutos futuros pero no tan lejanos en el tiempo.
Viajad a Lyon. Id a Lyon. Recorred las calles y los parques; comprad cosas; comed -ojo con el vino, es caro y no tan bueno como el nuestro-; cenad -sobre todo cenad-; salid hasta altas horas de la madrugada para acabar en algún pequeño bar donde alguien, cuando te oye hablar, te dice con una sonrisa y un marcado acento francés: "¡Españoles! Mi madre era de Gijón; salió en el 37 de allí y vino a parar aquí".
Qué cosa absurda es esta de las fronteras, pienso. Hay que derribarlas y atesorar sólo los abrazos de los amigos cuando uno se despide de ellos, soñando con un pronto reencuentro.

4 comentarios:

Rosa Mutábilis dijo...

D. Ricardo ¿ha pensado usted, alguna vez, dedicarse a la literatura? Debería meditar, seriamente, sobre el cambio de profesion; bueno, quizás sean compatibles (me refiero a su profesión y a la literatura).

rafael armingol dijo...

Querido hermano.: Mi sentido del humor me conduce siempre a reírme, o intentarlo, de todo aquello que sale mal, o del modo no querido o previsto, es decir, de todo lo que suena a fracaso desastroso. Convenimos que la negativa por tan exigua minoría de nuestra, tan querida, pretensión de mixticidad, debe sonarnos, de hecho nos sonó, a desastre y fracaso. Esa fue (o quiero que sea) la razón de que todos los días me diera por la risa. Tu interpretación de lo vivido en Lyon me parece perfecta, además de deliciosa literariamente hablando. Ya tuve ocasión de decirte que tu discurso ante el Convento, aunque no lo entendí de una forma literal, me pareció muy poético, además de adecuado, por supuesto, (mi francés, que como sabes es mucho, no alcanza a la memoria literal) pero sí puedo “oír” la impresión, y fue realmente estupenda. Finalmente quiero agradecerte la referencia que haces a mi humorística interpretación de lo sucedido en el Convento, bien es verdad que prometida, pero ello no quita nada a la agradable sorpresa de leerlo. Re-finalmente, como acabo de tener contacto con el “Blog”, me gustaría poder participar, para ello estoy intentando darme de alta pero, será por mi inutilidad informática (no solamente, claro), o por cualquier otra cosa, creo que no me deja el sistema. Ruego que me indiques algún “truco” o lo que sea. Un fuerte y Triple Abrazo Fraternal

rafael armingol dijo...

¡¡¡ALELUYA!!!
Lo he conseguido, aunque tarde creo que ya estoy identificado en tu blog.
¡Genial!, por favor, dado el esfuerzo, ruego se me imponga una medalla. Porfa.

Un abrazo.
rafa armingol

Ricardo Fernández dijo...

Sí, lo has conseguido. Mon frère, voilà la Légion d´Honneur pour vous. Je vous embrasse.