sábado, septiembre 13

Pierre Lambicchi, nuevo Gran Maestro del Gran Oriente de Francia, en la televisión lyonesa



¿Qué hacen el el Gran Oriente?
"La particularidad del Gran Oriente es la de estar abierto a la sociedad (...). Los trabajos se componen de una parte simbólica y de otra parte social. Depende de cada logia ir más es un sentido o en otro. El Gran Oriente es una obediencia piramidal que funciona de abajo hacia arriba. La legitimidad viene de las logias; ellas eligen un presidente que se llama "venerable", los "venerables" se reúnen una vez al año en asamblea. Es el poder legislativo el que acaba de reunirse en Lyon. Es el que elabora las "leyes" que habrán de aplicarse durante el año siguiente por el Consejo de la Orden (y el Gran Maestre).


¿Por qué ha sido rechazada la cuestión de la iniciación de las mujeres?
"No, no ha sido rechazada. Se ha confiado el estudio del tema a las logias. Es la aplicación de nuestro método. Cuando los hermanos piensan que una cuestión merece ser debatida, se reenvía durante un año a las logias para ser sometida a su estudio. Los hermanos reenviarán el resultado de su trabajo a través de sus delegados para que la próxima asamblea (Convent en la dicción francesa) tome una posición..."

¿El Gran Oriente se contenta con la defensa de los valores democráticos o participa en las transformaciones de la sociedad?
"Defendemos el pacto democrático (republicano en la dicción original) y el laicismo como conquista para la paz social; es gracias a estas conquistas que la sociedad puede progresar. Si volvemos a una sociedad más desigual en la que las diferentes comunidades aplican su ley, la integración ya no será la regla (...) estamos convencidos de que el comunitarimos puede ser combatido con un trabajo intenso que permita a todos los habitantes volver a ser auténticos ciudadanos..."

En relación, por ejemplo, con la bioética ¿tienen Uds. propuestas concretas?
"No se trata tanto de que creemos una receta concreta como de inspirar una idea. Es el legilador el que ha de hacer el trabajo. Trabajamos en torno a la ética del final de la vida. Hay que preservar la dignidad de la persona en estas situaciones, proteger su autonomía intelectual y su derecho a la autodeterminación. Esta persona no puede convertirse en un objeto del merchandising (en inglés en el original). Hemos comenzado un trabajo en torno a la dependencia que puede ser todavía más dolorosa a la vez tanto para el ser humano y para las familias..."

¿Desde cuándo es Ud. francmasón?
"Desde hace treinta años. Mi padre ya lo era. Su orígen era humilde y pude verle progresar: el único obrero del barrio que no iba al bar sino a realizar sus trabajos (en la logia), a encontrar a otras personas que no pertenecía a su medio social, a participar en sociedades mutualistas, a combatir el analfabetismo. Fueron los hermanos de la Logia de mi padre los que me animaron a estudiar, y terminé siendo médico cardiólogo porque la República (diríamos aquí el Estado o el sistema educativo público) me dio los medios para serlo. Entré en masonería cuando decidí dar otro sentido a mi vida aparte del puramente profesional..."

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