jueves, septiembre 11

Francmasones: La ofensiva de las mujeres


Publica en el día de hoy, 11 de septiembre, el diario Le Point una breve referencia a la Asamblea del Gran Oriente celebrada la pasada semana en Lyon.
A modo de sentencia solemne podría decir que "yo estuve allí". Y sobre las incidencias hablaré seguramente este fin de semana; pero entre que escribo tal crónica y no, he pensado que sería bueno colocar esta referencia de un medio de comunicación más o menos conocido que, felizmente, pondrá nervioso a más de uno.
Hay quien se contenta con el resultado de una votación; o con la eclosión de un episodio puntual en el desarrollo de un proceso, incapaz de comprender que un proceso es éso: una concatenación de hechos y circunstancias que inevitablemente conducirán a un resultado. Más temprano que tarde se abrirán las grandes alamedas por donde, en este caso, acaben de una vez por todas caminando las mujeres. Ni me retracto, ni me retiro, ni me rindo ¿Qué otra cosa se podía esperar?

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Francmasones: La ofensiva de las mujeres

El nuevo Gran Maestro está contento. Si la elección de Pierre Lambicchi, cirujano de Marsella, al frente del Gran Oriente de Francia no planteaba ninguna duda al ser el único candidato para suceder a Jean Michel Quillaret, el ambiente de la asamblea que tenía lugar en Lyon amenazaba con ser un poco tumultuosa. El motivo: la iniciación "salvaje" de seis mujeres en primavera en el seno de esta obediencia masculina.

¿Debe aceptarse la iniciación de las mujeres en las logias que así lo deseen? Los hermanos reunidos la semana pasada decidieron... no decidir nada y reenviar a las logias la cuestión para su reflexión durante el próximo año. Pero la calma amenza con ser de corta duración para el Gran Maestro. A partir del 19 de septiembre etá previto que varias logias comparezcan ante la justicia masónica por crímenes de "leso-machismo". Se arriesgan a la suspensión, lo que viciaría el ambiente de fraternidad rencontrada.

El caso es que en medio de la previsible tormenta, nuevas iniciaciones están ya previstas. La hermanas que se incorporan a la Obediencia se encuentran así en una extraña situación, porque la obediencia rechaza recibir su cotización. Esta pelea, que parece un poco anacrónica, podría degenerar si las logias suspendidas decidieran recurrir a la justicia profana o, peor todavía, a la Autoriad para la Lucha contra las Discriminaciones (HALDE). No obstante puede que los partidarios de la mixtidad prefieran ganar tiempo: El año pasado una propuesta sobre mixtidad fue apoyada por el 43% de los votantes. Esta año recibió el 49,01% de los sufragios.

6 comentarios:

Rosa Mutábilis dijo...

El número 6 me gusta... La próxima vez... Paciencia...

gilber o la banda que disparaba torcido dijo...

"Andando por la cañada,
que lleva a la eternidad,
dios que largo es el camino,
por andar
y que lento el caminar".

Anónimo dijo...

Si hay que ir se va, pero ir pa na...., es tontería.

¡que cada cual se lo tome como quiera¡

y0

Ricardo Fernández dijo...

¡Un muro, sí, pero carcomido, un golpe y se derrumbará!

Lenin

Anónimo dijo...

un muro carcomido es facil el tirarlo de un solo golpe, lo dificil es saber de que lado ponerte para que no te atrape.

Si para tirar el muro nos dejamos la "vida en ello", no le veo la utilidad.
Cuando una sociedad necesita heroes que empujen muros es que esta no funciona.
Lo que necesita esta sociedad son buenos ALBAÑILES, QUE CONSTRUYAN BUENOS MUROS PARA ESTA SOCIEDAD Y A LOS QUE NO LES AFECTE LA CARCOMA.

Ricardo, tenga cuidado que no le caiga el muro encima, ya que nos es más util dentro que fuera.

Saludos desde Oviedo
Y0

Ricardo Fernández dijo...

Bueno, nunca se me había ocurrido analizar la frase de Lenin desde el punto de vista de la precipitación de los escombros.
Tiene Ud. razón en que el razonamiento hay que llevarlo un poco más allá y que no basta con que los muros corroídos caigan. Hay que procurar sobrevivir al empeño, no perecer por agotamiento o aplastamiento. Créame que lo intentaré. Lo intentaré con todas mis fuerzas y mi pericia. Y si alguien me echa una mano, mejor que mejor.