sábado, septiembre 20

De donde no hay...


Hace dos o tres días el Consejo General del Poder Judicial levantaba la sanción previamente impuesta a la Juez de Denia, Laura Albau, por el estrecho margen de un voto -nueve señores de negro contra ocho señores de negro-.
La cosa ha visto la luz cuando el ambiente judicial ya estaba mediáticamente caldeado a cuenta de los 1500 euros de multa que le pusieron al Juez Tirado, por haber dejado dormirse en los laureles una ejecutoria con trágicas consecuencias; es en ese momento cuando llega el soviet supremo de la judicatura y le da una figurativa palmada en el culo a la jueza homófoba de Denia (digo en el culo porque se me antoja que es el sitio donde esta gente conservadora da las palmadas).
Seamos sinceros, la cosa no es para echarse las manos a la cabeza. La cosa es para no bajar las manos y estirar los brazos bien por encima del cogote, para que se vea que no vamos a hacer nada contra el orden natural de las cosas (me río mucho a cuenta de esto del "orden natural de las cosas"), no vaya a ser que el respetable e imparcial colectivo se sienta agredido y acabemos procesados por desacato o cualquier otra mandanga parecida, que ya se sabe que la justicia siempre ha sido fuerte con los débiles y...
Las manos a la cabeza ya teníamos que habérnoslas llevado el día en que a esta señora jueza se le puso una multa de 305 euros por negarse a aplicar el Código Civil (¿Quién le habrá dado el visto bueno a esta tomadura de pelo que es el régimen disciplinario del Poder Judicial?). A doña Laura Albau ¿la he obligado yo a ser jueza? ¿la hemos obligado a meterse varios años en una habitación y aprenderse la Ley de Enjuiciamiento Civil de memoria? No. La suya fue una decisión que debió tomar con el sano ánimo de aplicar a sus congéneres la legislación vigente, o de tener un salario fijo y sustancioso todos los meses, quién sabe. Pero parece que la señora no tiene la misma idea de qué es y qué no es aplicable en materia de derecho en un sistema democrático. Parece que la ideología (por llamar de alguna forma a todo ese tóxico suyo religioso-intelectual) prima sobre la ley.
La reforma operada en julio de 2005 en materia de matrimonio civil, permitiendo que personas del mismo sexo puedan llevar a cabo este negocio jurídico en las mismas condiciones que hasta la fecha lo venían haciendo personas de diferente sexo, no fue ya bien recibida por el Consejo General del Poder Judicial. Alguna lumbrera equiparó entonces la reforma legal al amontonamiento con animales de otras especies diferentes a la humana. Así que no es de extrañar que a la citada jueza de Denia le hayan dado la referida palmada que, a buen seguro, ella ha recibido con enorme regocijo.
Sí, la ideología, el credo, el dogma, está para unos cuantos -muchos, no nos equivoquemos- por encima de la ley. Luego hablan de democracia. Sí, dicen democracia con un bigote grande y gafas de espejo: "Yo estaba allí, Borjita. Mira qué bien pronuncio, d-e-m-o-c-r-a-c-i-a. Es nuestra, Borjita, para nosotros solos". Luego hablan de libertades, de respeto... Pero al fin y al cabo no son otra cosa que la emplificación -otra de tantas- del hacer dogmático e intransigente que siempre se camufla bajo expresiones diversas: orden natural, creencias respetables, sentimiento vital, y la inevitable y omnipresente "tradición".
El problema hecho carne con la Jueza de Denia es el mismo problema de siempre: imponer a los demás las convicciones propias porque uno está en posesión de la verdad y los demás no. Los demás son enemigos de dios, de la patria, de la familia, de Navarra: unos degenerados, gentes de vida desordenada o, usando terminología culturalmente próxima, unos maricones que se quieren casar ¡Lo que nos faltaba!
De donde no hay no sale, no se puede sacar. De donde no ha habido nunca tampoco saldrá nada, así que nos sentaremos, con las manos agarrando bien la cabeza, para seguir viendo este milagro hediondo de jueces que se niegan a aplicar la ley y a los que no les pasa nada a mayor gloria de una muy mal entendida objeción de conciencia. Me pregunto si yo también podré objetar fiscalmente para que con mis impuestos esta Jueza no pueda comer todos los meses porcentualmente a mi costa. No, parece que eso no es posible: Lo ha dicho el Tribunal Constitucional. Mexan por nos e temos que decir que chove...