domingo, septiembre 21

Caja Inmaculada



Todo paisanos, y mira qué satisfechos están con lo lejos que llegaron...


Hay a quien mis advertencias sobre lo que nos puede costar un peine le provocan una sonrisa incrédula, nacida seguramente en la creencia de que uno exagera o amenaza a la luz flaca y amarillenta de un farol. Me sucedió eso cuando conté lo de las fiestas de Moros y Cristianos de Alcoi, a punto de perder la calificación de interés turístico y el maná de las subvenciones. Y me ha pasado en otras ocasiones a cuenta de la misma historia. Parece que cuesta creer que algo ha cambiado y que ni la Gran Logia de España está segura en torno a su anclaje en la tradición para excluir a un grupo de seres humanos que nace con la particularidad de disponer de unos órganos sexuales diferentes a los de los hombres. y que configuran algo más de la mitad de la especie humana. No está seguro nadie que ayude o colabore en el sustento de este disparate de la segregación sexual, afortunada, felizmente. Ni la tradición, ni las hormonas, ni las pulsiones sexuales de unos pocos que no han recibido educación mixta pueden justificar este atentado que es no admitir a las mujeres en las Logias en igualdad de condiciones de pertenencia que los hombres. No están seguras ni las Obediencias masónicas mixtas, que han firmado acuerdos con otras admitiendo la posibilidad de que "sus hombres" puedan tener doble afiliación, pero no "sus mujeres". Sí, me alegra esta inseguridad en la que se ha instalado el desatino. Y me alegra que poco a poco la ley de Igualdad sea una realidad aplicable. No pido mucho, tan solo que de vez en cuando haya une escarmiento público bien sonado y apabullante como éste de la Caja católica aragonesa. Dejadme ahora, en este domingo, disfrutar de esta condena -25,000 euros que propone la Inspección de Trabajo- no vaya a ser que venga el Tribunal Superior de Justicia y lo joda.

El País.-


La justicia condena a Caja Inmaculada por no promocionar a las mujeres

CONCHA MONSERRAT - Zaragoza - 18/09/2008

El Juzgado de lo Social número 4 de Zaragoza ha condenado a la segunda caja de ahorros de Aragón, Caja Inmaculada (CAI), por discriminar a sus empleadas "en materia de promoción por circunstancias de sexo". La sentencia, dictada el pasado 11 de septiembre, será recurrida por la CAI ante el Tribunal Superior de Justicia de Aragón.

El magistrado actuó a instancias de la Inspección de Trabajo del Gobierno de Aragón (del PSOE) que, según fuentes del Ejecutivo, inspecciona a las empresas de forma aleatoria para comprobar el grado de cumplimiento de la Ley de Igualdad. En este caso, el juez Mariano Fustero considera como hecho probado que hay discriminación "en el muy desigual y desproporcionado acceso de la mujer a los niveles retributivos I a VI y en la preferencia manifiesta por el colectivo de hombres de dicha entidad". Estas medidas suponen "una práctica discriminatoria indirecta adversa en perjuicio del grupo de mujeres empleadas".

Según los datos de la plantilla recogidos el pasado 31 de octubre, sólo 25 mujeres ocupaban puestos directivos -en la dirección y subdirección- frente a 244 hombres que desempeñaban cargos equivalentes.

La sentencia rechaza el argumento de que la mayor antigüedad de los hombres determina la ocupación de niveles superiores porque "con la misma antigüedad se ha seguido prefiriendo en proporción del triple, como mínimo, a los hombres". Y añade que "el argumento de que la tardía incorporación de la mujer al sector financiero y de las cajas de ahorros ha producido ese acceso tardío de la mujer a niveles retributivos más altos, supone dar como cierto que es la antigüedad la que de termina el acceso a dichos niveles".

El juez no impone sanción alguna a la CAI. Esta responsabilidad recae sobre la Inspección de Trabajo, organismo encargado de su cumplimiento, ya que se trata de una sentencia en la que se hace una declaración de derecho. El inspector propuso en el acta de sanción una multa de 25.000 euros por considerar los hechos muy graves.

La vicepresidenta del comité de empresa de la CAI, Victoria Camarena, expresó su satisfacción por la sentencia y aseguró que habían puesto esta situación en manos de los compañeros. "Pero para arreglar las cosas hay que tener voluntad de diálogo y no la hay en este momento en la dirección", agregó. "Las mujeres llegamos al nivel VII, que es el nivel máximo al que podemos en la caja. Pero con los compañeros no pasa igual". Y recordó que a 31 de octubre de 2007 sólo una mujer de las 498 empleadas estaba en el nivel I mientras que de los 961 hombres habían llegado 22.