domingo, agosto 10

Homenaje a Jovellanos


De nuevo en la plaza del seis de Agosto de Gijón tras un largo paréntesis; un miércoles lleno de sol y con la banda municipal ensayando machaconamente la fanfarria dedicada a Jovellanos y que ejecutan todos los años. El recinto está acordonado para separar por una parte a las autoridades y por otra para intentar, sin mucho éxito, colocar en fila india a los representantes de las asociaciones e instituciones que van a llevarle a la imponente estatua un ramo de flores o, como es nuestro caso -el caso de mi Logia- una corona de laurel.
Suena la música. Allí está Paz Fernández Felgueroso, alcaldesa de Gijón, acompañada de Aína Calvo, alcaldesa a su vez de Palma de Mallorca. A primera vista sorprende esta abundancia de regidoras, pero tiene su explicación: Jovellanos se pasó unos cuantos años encerrado en el Castillo de Bellver por orden de la autoridad gubernativa competente. Ahora se cumplía el doscientos aniversario de su excarcelación.
Veo aparecer por la explanada, además de algún miembro de mi taller, a Jorge Fernández León, que depositará luego una corona enorme en nombre del Gobierno del Principado; y también a Antonio Trevín, el Prefecto o, como decimos aquí, el Delegado del Gobierno de la Nación. También Carmen Veiga, que dirige el teatro que lleva el nombre del ilustrado gijonés, anda por allí, atenta a dónde se tiene que colocar y ubicando al tiempo el ramo de flores que depositará.
Habla Paz, que ejerce de anfitriona, y cede enseguida la plaza a la compañera mallorquina quien lee un discurso en el que, a las pocas palabras, menciona la divisa "libertad, igualdad, fratenidad". La sonrisa es inevitable. Aparece también en su texto el catalán, el catalán-mallorquín: Jovellanos no lo rechazó durante su encierro y aprendió a comunicarse utilizándolo seguramente mucho más allá de la intimidad.
Veo también a Cuca Alonso, que escribe en la Nueva España o en El Comercio -no lo recuerdo-, y que al final de la ceremonia, cuando me ve con banda, compás y escuadra, escapa casi despavorida. Y allí están también Luis Crego y Pedro Muñiz, los concejales populares elegidos por los gijoneses para no ocuparse de Gijón, según sus últimas convesaciones privadas: Todo un ejemplo de lo que no es el espíritu jovellanista.
Además, entre las autoridades competentes diviso a tres personas uniformadas. Uno, de la policía nacional. Otro de la marina; seguramente porque en Gijón todavía hay una Comandancia Marítima. Y un tercero, de verde, con un gran tricornio y frondoso bigote; seguramente porque en Gijón todavía hay una Comandancia de la Guardia Civil. No puedo evitar cierta sensación de felicidad cuando los que representamos en ese momento a la Logia desfilamos con una música de fondo, suave, casi atercipelada, pasando con nuestras elegantes bandas azules de masones "comme il faut" ante los miembros de las fuerzas y cuerpos de de seguridad del Estado.
Al final va a resultar que alguno de los sueños de Jovellanos se hizo carne; y que esta España nuestra ha cambiado mucho.

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