lunes, agosto 18

Como en los viejos tiempos



No hace todavía mucho tiempo que en el ciclo de Cine y Desventaja Intelectual que ha organizado estos últimos años la Asociación gijonesa Arbolar, se proyectaba la película Amén, de Costa Gavras.
La historia relatada es más o menos conocida: La peripecia vital de un químico experto en la utilización agentes para desinfectar y desinsectar y que, sin saberlo él, acabará pariendo el Ziklon B que se empleará en las fatídicas duchas-cámaras de gas sobre seres humanos.
En su momento seleccionamos la película para su proyección porque resultaba interesante ver cómo siempre se reproduce el modelo del abuso sobre los más débiles: Los nazis comenzaron a liquidar, valiéndose de furgones en los que se introducía el gas de la combustión del motor -método lentísimo-, a las personas afectadas por desventaja intelectual. Supongo que la idea de la raza aria no admitía desviaciones ni excepciones en su formulación conceptual.
La película tuvo un cartel polémico en su día: Una cruz gamada combinada con una cruz cristiana. El título, el cartel, describen la otra parte fundamental de la línea argumental de la obra de Gavras. Sí, se trata del silencio de la Iglesia católica, cuando no de la bendición explícita, mientras el fascismo avanzaba en Europa devorándolo todo. Se trata del silencio ante el holocausto.
Todo esto viene a cuento por lo que acaba de suceder en la ciudad de Parma, ubicada en ese país cada vez más seguro, tan seguro como una pequeña grillera de plástico de colores:
Una prostituta nigeriana ha aparecido ante los medios de comunicación tirada en el suelo, sucia, desarrapada, cubierta con un minúsculo tanga y en una actitud no muy propia de un continente que tiene a gala haber sido la cuna de la Declaración de los Derechos del Hombre -nosotros diremos de la persona-, o de un país que tuvo por libertador nada menos que a Garibaldi. Es el mismo país en el que el Presidente de su Gobierno ha ordenado cubrir la teta de una señora que aparecía en una pintura clásica utilizada como fondo en las ruedas de prensa del sujeto en cuestión y que, según parece, daba mal en cámara. Sí, es el mismo país pero Garibaldi se ha muerto hace muchos años.
Es cierto que ha habido un gran escándalo. Tan cierto como que últimamente en Italia no ganan ya para algaradas y salen casi a una diaria a cuenta de lo que el nuevo Duce quiere hacer con los inmigrantes -y con las impúdicas tetas que se salen de los cuadros-.
Para mi sorpresa, ante la crudeza de la imagen que aquí reproducimos, una publicación católica cuyo nombre es el de "Famiglia Cristiana", denunció la situación que vive Italia, sumándose a la conmoción general y atreviéndose incluso en su editorial a plantear si nos encontrábamos ante una nueva edición del fascismo...
El Vaticano se ha apresurado a poner los puntos sobre las íes y a recordar que la publicación no recoge en modo alguno el parecer de la confesión religiosa en cuestión:"...No tiene título para expresar ni la línea de la Santa Sede ni la de la Conferencia Episcopal Italiana". "...Famiglia Cristiana es una publicación importante de la realidad católica, pero sus posiciones son exclusivamente responsabilidad de su dirección". Y no ha dicho nada más. Como en los viejos tiempos un largo y tupido silencio debe recorrer los marmóreos pasillos por los que anduvo Pio XII, el Papa "neutral" que dijo demasiadas veces amen.

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