miércoles, julio 2

Juan Negrín: "Resistir es vencer"


Ayer alguien me remitía un mensaje al móvil preguntándome por Juan Negrín. La cuestión no me pilló con el pie cambiado, pues ya tenía en la cabeza hacer una referencia al Doctor que dirigió el gobierno de la República en pleno combate contra el golpismo que derribó la democracia en España en 1939.
Sabido es que el Doctor Negrín fue denostado por todos. Por los enemigos, por razones obvias. Por los propios compañeros de partido, con el ovetense Indalecio Prieto Tuero a la cabeza, acusado de ser un agente del estalinismo y de haber servido a los intereses del Partido Comunista.
Hoy parece que las cosas no son como las han contado muchos durante mucho tiempo; y resulta que Negrín, además de ser el meritorio científico discípulo de Ramón y Cajal, y maestro de Severo Ochoa, también tuvo la lucidez necesaria para concebir el conflicto español como un episodio global y no circunscrito a nuestras fronteras históricas. Negrín fue un partidario de la eterna resistencia frente a Franco, pues entendía que nuestra guerra no era sino un capítulo más de lo que sucedería en Europa a partir del 1 de septiembre de 1939.
A Negrín le traicionaron los derrotistas y los que se rindieron. Le traicionó Julián Besteiro; le traicionó Wenceslao Carrillo; le traicionó el coronel Casado; le traicionó quien le había encumbrado en el Partido, Indalecio Prieto.
Ahora, 62 años después de su humillante expulsión (más humillante para la historia del Partido Socialista Obrero Español que para la víctima)el XXXVII Congreso del socialismo español rehabilitará su figura y su memoria a partir de una propuesta de los socialistas de las Islas Canarias, y siendo Secretario General José Luis Rodríguez Zapatero.

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EL PSOE REHABILITA A JUAN NEGRÍN

El próximo congreso del PSOE rehabilitará la figura de Juan Negrín, el último presidente del Gobierno republicano. Científico de gran prestigio -fue alumno suyo el Premio Nobel Severo Ochoa- y socialista, fue expulsado del PSOE en 1946, mientras permanecía en el exilio, por la ejecutiva del partido que entonces presidía Indalecio Prieto. Las razones de su expulsión están vinculadas a una leyenda infamante que, recientemente, historiadores de prestigio están desmontando: la de que fue un títere de soviéticos y comunistas en su etapa al frente del Gobierno republicano.

Esa tesis cuajó en la mayoría de los socialistas de la época, de tal modo que algunos dirigentes actuales del PSOE opinan que, "si viviera Ramón Rubial, anterior presidente del PSOE, habría dificultades para reintegrar a Negrín en el partido".

Una enmienda de los socialistas canarios que será presentada en el congreso del PSOE pretende que Negrín -nacido en Las Palmas en 1892 y fallecido en París en 1956- sea reingresado en el PSOE, junto con la veintena de compañeros expulsados con él. La reintegración se materializará en una resolución del congreso. Negrín es la única gran figura socialista de la etapa republicana y de la guerra civil no reconocida aún. Hace ya tiempo que lo fueron Indalecio Prieto, Francisco Largo Caballero o Julián Besteiro.

Nombrado presidente del Gobierno por el presidente de la República Manuel Azaña en 1937, a Negrín le correspondió dirigir el Gobierno en la etapa difícil que se extendió hasta el final de la guerra civil. Fue un firme defensor de resistir a Franco para coincidir con lo que él creía el inminente comienzo de la II Guerra Mundial. En 1945 cesó como presidente del Gobierno republicano en el exilio.

Un paso importante para su rehabilitación lo dio Alfonso Guerra cuando hace dos años, con motivo del 50º aniversario de su fallecimiento, la Fundación Pablo Iglesias organizó una exposición y editó un vídeo en reconocimiento a Negrín. Historiadores de prestigio (Ricardo Miralles, Enrique Moradielos, Gabriel Jackson, Paul Preston) han reivindicado en los últimos años su figura como científico y político socialista. En noviembre, Ángel Viñas publicará El honor de la República, libro en el que, con documentación procedente de los archivos republicanos socialistas y soviéticos, contribuirá a desmontar la tesis extendida durante la guerra fría, letal para la imagen de Negrín, de que fue un agente al servicio de comunistas y soviéticos.

Según el historiador Stanley G. Payne, tras el fin de la guerra no había personaje más odiado. El bando franquista lo consideraba un "rojo traidor", en tanto que dentro del campo republicano, la mayor parte de sus correligionarios le echaban en cara la prolongación inútil de la guerra y que hubiese servido a los planes de la Unión Soviética. Su papel como científico prácticamente fue borrado de los anales, a pesar de que era admirado por su mentor, Santiago Ramón y Cajal (Nobel de medicina en 1906), y fue maestro, entre otros, del profesor Severo Ochoa (Nobel de Fisiología y Medicina en 1959).

1 comentario:

Anónimo dijo...

Esta reparación si se produce, puede ser el inicio de la regeneración del PSOE, hay que acabar con los "cadaveres en los armarios", "sacar las piedrecitas de los zapatos, y que durante el camino las vamos intentando colocar dentro del zapato, intentando no descalzarnos, aun cuando sabemos que no nos va a quedar otro remedio, si queremos seguir en el camino".

Gracias maestro por atender nuestras sùplicas.